Foto: El Sol

El extraordinario triunfo de Cambia Santa Fe sobre el peronismo en Santa Fe en las PASO del domingo, donde se impuso ampliamente Maximiliano Pullaro por amplia ventaja sobre su rival en la interna, Carolina Losada, y de forma avasallante por sobre el aspirante del frente peronista, condujo las miradas una vez más sobre la más que dudosa efectividad de las encuestas. Si bien la mayoría daba por descontado un triunfo opositor en la primaria, medido frente contra frente, como terminó ocurriendo, adelantaban un comportamiento mucho más parejo entre Pullaro y Losada, los que llegaban a la elección, aparentemente y así se presentaba la competencia para el gran público nacional, apuntalados por el padrinazgo de Horacio Rodríguez Larreta y Patricia Bullrich, ambos contendientes en todo el escenario del país disputándose la candidatura a la Presidencia que se pondrá en juego el 13 de agosto.

Y la elección santafesina demostró –de acuerdo con lo que todos los medios y analistas de esa provincia comenzaron a advertirle al país desde el mismo domingo en la noche–, que ese clima en el que están embebidos los rivales de Juntos por el Cambio y que intentan derramar con su poder de influencia buscando sacar ventajas para sí cada vez que visitan un territorio subnacional en medio de un proceso electoral, no siempre logra penetrar y romper la capacidad de atención del elector en una provincia que decide por sí, rodeada de sus propios dramas, problemas y expectativas locales, además de lo nacional.

En lo que sí parecen acertar los encuestadores es en el retroceso del oficialismo nacional en provincias clave, tanto por su densidad demográfica (Córdoba, Santa Fe) o porque en este proceso electoral decidieron un cambio de mano histórico (San Luis y San Juan).

Los sondeos, además de vaticinar equivocadamente que la disputa entre Pullaro y Losada sería voto a voto, cuando hubo más de 10 puntos de diferencia entre ambos, daban como ganadora a Losada, quien había llegado bendecida por Bullrich. Losada, con fuerte presencia en los medios de alcance nacional, le sacaba varios cuerpos de ventaja a un ignoto Pullaro para el público extendido del país. Pero no en Santa Fe, claramente. Todo indica que el santafesino ha elegido un candidato del que conoce, y bastante, de la época en la que Pullaro estuvo al frente de la seguridad provincial, en el gobierno de Miguel Lifschitz, al mismo tiempo en que Bullrich, de la cartera Seguridad nacional en la administración de Cambiemos en la nación.

Por algo los gobiernos provinciales decidieron desdoblar sus elecciones en su inmensa mayoría. Han perseguido, claramente, la capitalización en su beneficio del clima propio de sus provincias y de sus gestiones. Persiguieron eso. Lo que no significa que lo hayan logrado, desde ya. Lo mismo fueron a atrapar políticamente los intendentes opositores en la provincia para las elecciones del 3 de setiembre y está por verse, todavía, qué ocurrirá. El oficialista Cambia Mendoza, con Rodolfo Suarez y Alfredo Cornejo, actuó en esa línea y consecuentemente. Y, de acuerdo con el resultado de las PASO, se descuenta que el frente gobernante se impondrá; otra vez, todo dicho con la relatividad del caso, porque la oposición tiene esperanzas de quebrar el voto por Cornejo y compañía yendo a “robar” la voluntad de quienes prefirieron a Luis Petri. Y, otra vez aquí, la relatividad de los análisis y percepciones. Tanto en La Unión Mendocina, de Omar De Marchi, como en el perokirchnerismo de Omar Parisi y Lucas Ilardo, hacen conjeturas y, por medio de algunos sondeos, han salido a buscar a ese votante en las PASO de Petri para intentar develar qué hará el 24 de setiembre: si votará por Cornejo o irá detrás de otra alternativa. En el oficialismo no tienen dudas de que ese voto es del espacio gobernante y que no habrá fugas. Pero los opositores dicen tener, sin brindar detalles, otro panorama.

Cerca de De Marchi se asegura que se ha detectado al votante de Petri y que de acuerdo con proyecciones y algunas diatribas especulativas, dos tercios de lo que el acompañante de Bullrich cosechó no lo receptaría Cornejo. También dejan trascender que, al indagar por las motivaciones de ese voto, han llegado a la conclusión de que Petri acertó en muchas cosas, pero particularmente en todo lo que planteó sobre la seguridad. Entonces es de esperar que, cuando se reanude la campaña por la Gobernación, De Marchi intentará seducir a ese votante hablándole a él, claro que sí, y de seguridad. Se verá, como siempre, el grado de éxito de todo esto que emprenderá. Lo propio para el peronismo, pero en un dilema mucho más complicado.

Cerca del oficialismo, sin embargo, también miran los votos que fueron a Petri y especulan, como no podría ser de otra manera. Los optimistas sostienen que no habrá fugas y el hecho de que Petri esté con Bullrich confirmará aún más el gusto por el oficialismo de ese elector. Pero están los más prudentes y desconfiados, los que le apuntan a no dejar nada librado al azar y a los que algún encuestador les ha dicho que la mitad del voto por Petri se quedará, pero que la otra, la perderán.