Para sanear la Obra Social de los Empleados Públicos (OSEP) y encontrarle un freno a la sangría de recursos expresado en un déficit del orden del 5 por ciento en el último año, su Directorio ha previsto un nuevo esquema de financiación que prevé un incremento de 837,5 por ciento en el aporte del afiliado indirecto (esposa, esposo, hijo, hija y demás que dependen del activo directo) y de 16,67 por ciento en el aporte de la patronal, esto es, el Estado provincial y los municipios.
El esquema ya está en manos del gobernador Rodolfo Suarez, que es quien tiene que firmar el proyecto y enviarlo a la Legislatura dentro del período de sesiones extraordinarias. Entre este jueves y viernes, de acuerdo con lo que se analizaba en el Directorio de la OSEP, conducido por Carlos Funes, el Ejecutivo oficializaría el proyecto que para la obra social más importante de la provincia, por volumen de afiliados y cantidad de recursos que maneja, no sería otra cosa que un “blanqueo” de una situación que de hecho se viene acarreando desde un buen tiempo a estar parte, todo agravado con un incremento de los medicamentos superior al 100 por ciento en el último año; a los efectos de la pandemia del 2019 y 2020 y al no incremento de los aportes de los afiliados durante el 2020 porque estos, empleados públicos, no tuvieron a su vez subas salariales, como se sabe.
No otra cosa que el espanto es lo que cubriría a cualquier persona al escuchar que una parte de su aporte a la obra social podría aumentar 837,5 por ciento. Pero cuando ese porcentaje se convierte a números, el alma le volvería al cuerpo, o no, siempre según la situación de cada uno de los empleados y cómo le aprieta el zapato. El proyecto en danza prevé tocar la alícuota del aporte del afiliado indirecto. Se trata de lo que cada afiliado directo (el empleado o agente público) paga como adicional por hijo, esposa o esposo. Esa alícuota hoy es de 0,08 por ciento y la intención es que escale a 0,75 por ciento, lo que supone un incremento “demencial” de 837,5 por ciento. Pero, llevado a números redondos, el esquema puede ser visto de otra manera. Si se toma un salario de 100.000 pesos, cada afiliado aporta por hijo, esposa o esposo 80 pesos. A partir de la vigencia del nuevo financiamiento pagaría 750 pesos por cada uno de ellos, con un tope de tres indirectos. Del cuarto en adelante no habría cambios en el aporte.
El Directorio de la OSEP ha estado trabajando a lo largo de buena parte del 2022 en la nueva propuesta de financiación y, una vez terminada, es la que ya tiene en sus manos Suarez para hacerla pública en la Legislatura y someterla a discusión con la oposición. El último año, el quebranto amenazó con un corte de la cadena de pagos que nunca sucedió, aclaran en la conducción de la obra social. Pero no sucedió, en todo caso, porque el Ejecutivo le debió girar unos 2.000 millones extras, además de lo que le corresponde como aporte obligatorio patronal. Ese aporte estatal, por afiliado, es de 6 por ciento, con lo que ahora pasará a 7 por ciento, un punto de incremento, 16,67 por ciento. Traducido en números, el Estado incrementará su aporte en unos 2.634 millones de pesos más por año. Esta cifra, sumada a la que aportarán los afiliados indirectos, que oscilaría en 2.300 millones de pesos por año, fijaría el incremento de los recursos de la OSEP entre los más de 5.000 millones y casi 6.000 millones de pesos, incluyendo los fondos que deberán aportar, a su vez, los municipios por sus empleados afiliados a la obra social.
La OSEP tiene un presupuesto de 42.000 millones de pesos y gastos superiores a 44.000 millones. Básicamente, se justifica, de acuerdo con los números que muestra de manera oficial la entidad, en el incremento exponencial del precio de los medicamentos. Solo en medicamentos, el gasto anual proyectado es de 17.000 millones de pesos; por prestaciones asistenciales, 13.500 millones; 11.000 millones en recursos humanos y otros 2.500 millones en insumos e inversiones. El refuerzo presupuestario para este año, basado en el nuevo esquema de aumentos, sería de 11 por ciento. Con lo que, si en la OSEP hacen las cosas bien durante el año, el Ejecutivo no debiera enviar un peso de más para financiarla. A eso le apuntan y, como siempre, se verá el grado de efectividad en el objetivo.
El proyecto que se termine anunciando y llegue a la Legislatura contará con otros datos adicionales y asombrosos. La institución cuenta con 389.637 afiliados. Los obligatorios activos suman 271.639 y los obligatorios pasivos (jubilados con OSEP) 77.962. En estas dos categorías está reflejado casi 90 por ciento del universo de afiliados. El resto se compone de voluntarios obligatorios, voluntarios independientes y un pequeño resto de otro 1 por ciento. Pero el padrón aportante es de 183.413 afiliados; son los empleados directos y unos 90.000 de todos ellos, la mitad, no tienen aportes indirectos; es decir, son solos, sin personas a su cargo. Este será, seguramente, uno de los argumentos que blandirá la OSEP para cuando tenga que defender el aumento de 837,5 por ciento en el aporte del indirecto. “La mitad de los afiliados no tendrá modificación en el aporte”, dirán.
Otros datos, en la categoría del asombro, si se quiere: en la OSEP dicen que se asiste al ciento por ciento a 3.594 afiliados que padecen enfermedades catastróficas con un costo anual de 8.614 millones de pesos, lo que hace un gasto promedio anual por paciente de 2,4 millones de pesos o de unos 200.000 pesos por mes. Como el aporte por afiliado promedio es de unos 8.000 pesos, el déficit –agregan– es de casi 192.000 pesos por paciente y por mes.
Esos números, ese costo y ese impacto, también se muestran de otra manera. Por caso, todo aquello se manifiesta en 13 afiliados que padecen hipertensión pulmonar, con un costo anual de 1.347 millones de pesos; 990 oncológicos especiales, con un costo de 2.340 millones de pesos; 1.225 pacientes con enfermedades inmunológicas, con un costo de 1.557 millones de pesos; 186 con esclerosis múltiples, con un costo de 787 millones de pesos y 28 pacientes que padecen hemofilia, a un costo de 587 millones de pesos.
El financiamiento de la OSEP, la nueva propuesta de financiamiento con esas modificaciones al porcentaje del aporte del indirecto y la actual gestión de la obra social, será uno de los grandes temas de discusión que se abrirá apenas llegue el proyecto a la Legislatura, en medio de las extraordinarias. Siempre fue un tema de análisis de alta sensibilidad y alto impacto. Lo que viene no será ninguna excepción, aunque todo se potenciará, quién lo duda, con la campaña electoral merodeando.
