Que esperan que pasará en las elecciones departamentales con el fenómeno Milei.

Un eventual triunfo del libertario Javier Milei en la nación en las presidenciales, bien podría ser considerado como un cataclismo para la política tradicional. Un golpe descomunal a lo instituido, a lo que viene por décadas, a ese modelo que no ha hecho más que trasladar de generación en generación los mismos fracasos económicos y de realización personal y colectivos, separados por algunos pequeños intervalos de ilusoria estabilización que, cuando se desmoronó, produjo un rebote tal con un efecto mucho más pernicioso que todo aquello que había venido a calmar.

Una semana atrás, la victoria de Milei en Mendoza sumergió en una inesperada introspección a la dirigencia oficialista que no esperaba semejante manporro contra sus candidatos, no importa quien se impusiera en la interna entre Patricia Bullrich y Horacio Rodríguez Larreta. Al peronismo, por su lado, le confirmó que está más cerca de pasar a convertirse en verdad en una tercera fuerza, como lo fuera en algún momento y por varios años el PD, o la izquierda por algunos intervalos, que pujar en verdad por una recuperación. Al peronismo, la ciudadanía parece decirle que cualquier otra alternativa, disruptiva como la de Milei o cualquier otra, puede ser más creíble y confiable que lo que hoy están ofreciendo en la provincia y en la nación con Sergio Massa y compañía.

Para el oficialismo de Alfredo Cornejo, Rodolfo Suarez y compañía, no le ha quedado más que estudiar seriamente el fenómeno Milei y salir un poco más allá de esos límites que hoy le sugieren, con algo de certeza, aunque no toda, que la del domingo se trató de una elección en donde lo que estaba en juego era la conducción del país más que la de la provincia cuyo destino se pondrá en juego el 24 de setiembre. Para esa elección se creen íntimamente ganadores, pero las dudas por el desempeño del libertario los ha llevado a ser cautos: nadie les asegura si será pato o gallareta.

Pero al ganar, Milei ha ido mucho más allá, hacia lo impensado. Con eso de aseverar que odia y detesta el “teorema de Baglini”, parece haber sobreactuado (o no, se verá) la transformación de 180 grados que está anunciando que hará en todo sentido, no sólo en el económico. Por caso, viene de decir en la semana que romperá relaciones con China por ser comunista y con Brasil por estar conducida por la izquierda; también que trasladará la embajada argentina en Israel de Tel Aviv a Jerusalén, tal como lo hiciera Donald Trump en el 2018. Afirmaciones del libertario que, en medio del sonoro impacto de su triunfo, no han dejado de alimentar todo tipo de elucubraciones en el plano de la política, en el de la geopolítica claramente y también en el de la economía y en la marcha, sobre todo, de los procesos de intercambio comercial que el país y Mendoza, particularmente han alcanzado a lo largo de los últimos años.

En ProMendoza están estudiado las consecuencias económicas de una eventual presidencia de Milei con las relaciones diplomáticas rotas con Brasil y China. Si en el mundo de la política hay espanto por el avance del líder de la Libertad Avanza, en el mundo económico y empresarial hay más tranquilidad que otra cosa. Esa es la síntesis o el resumen de lo que puede estar pasando. Veamos por qué.

Las exportaciones de Mendoza al mundo orillan los 1.200 millones de dólares por año. Brasil es para la provincia el socio comercial número uno. Es el país al que se le destina la mayor parte de las exportaciones con ventas por unos 369 millones de dólares en el 2022. Hacia allí va vino en su gran mayoría; materias plásticas y sus manufacturas; ajos; legumbres, frutas y hortalizas, y frutas secas o procesados, en ese orden.

China es el quinto socio comercial de Mendoza. Hacia allí van mercaderías por 67 millones de dólares según el último dato del 2022, con el vino como primera mercancía, seguido de jugos de frutas y hortalizas; peras, algunas manufacturas de origen industrial, más algo de papel, cartón y sus manufacturas.

Para ambos casos, afirma Mario Lázzaro de ProMendoza, se han tejido lazos tan fuertes entre las partes, lo que se denomina “capital relacional”, que ningún presidente o gobierno con cierto perfil distinto a lo conocido podrían hacer peligrar. Por supuesto que el experto sostiene que al comercio de Mendoza con estos países y sus regiones le iría mucho mejor con presidencias amigables. Pero no cree que, de no cumplirse, pueda alterar lo que se ha construido con el tiempo.

La clave en la relación de Mendoza con ambos países, Brasil y China, parece estar en el trato región/región; algo así como provincias o regiones hermanas según los casos y hasta en el campo de las ciudades contra ciudades. Ese estatus permite independencia y autonomía, explica Lázzaro. En China, por caso, Mendoza ya tiene dos plataformas logísticas (hub) que le ha permitido insertarse en el territorio con una vinculación y trato muy aceitado con los clientes que compran los productos de la provincia directamente en la plataforma. Lo propio ocurre con Brasil en el hub de Río Grande. En Bahía, por caso, las autoridades del Estado han dispuesto, independientemente del gobierno de Lula, una reducción impositiva para los productos mendocinos del 25 al 4 por ciento, lo que ha hecho disminuir los cargos de seguro, costo y flete, más un diferimiento del 4 por ciento a los importadores brasileños de la mercancía mendocina. En Pro Mendoza destacan el acuerdo en Brasil entre las asociaciones de productores de ajo para que el ajo chino y el español sigan tributando el arancel del 35 por ciento dispuesto en el contexto del Mercosur en beneficio del ajo mendocino. También le apuntan, como una prueba de la fidelidad y la firmeza del vínculo entre las dos partes, la fuerte relación existente con los productores de Mendoza y los comerciantes de la Feria de Frutas de San Pablo.

Las herramientas preexistentes, dicen en Pro Mendoza, en ambos casos, trascienden a las gestiones de gobierno y para el caso de los chinos, agrega Lázzaro, el intercambio ya es muy sólido porque existe un gran desarrollo de algunas comunidades chinas en la Argentina con ciudadanos que, en ambos países, son conocidos como “argenchinos”. Mendoza ha logrado establecer un estatus de hermana con la provincia de Guangdong y se está avanzando detrás del mismo objetivo con Ningxia, considerada como el Napa Valley de China, un lugar en donde se están estableciendo las bodegas y vinos de máxima calidad del país. Esa ciudad, Ningxia, está camino a convertirse en una de las capitales del vino pese a la oposición de Francia, por caso, que estaría buscando posponer lo que para los chinos sería todo un acontecimiento.

Todo indica que, al menos para la agencia de exportaciones más importante de Mendoza, ProMendoza, no habría motivos para inquietarse en caso de que Milei llegase a la presidencia y rompiera relaciones con dos de los máximos socio comerciales que tiene la provincia. “Nosotros seguimos y creemos que por el bien, ese proverbio que dice que ‘a la sombra del árbol grande, te harás grande’ o la máxima del ‘únete, si el otro es fuerte’; en eso estamos desde hace mucho tiempo y las empresas que comercian con ambos países lo saben”, cierra Lázzaro, con tono sereno, su comentario.