Los maliciosos lo aducen a la onda de calor que se ha apoderado de la provincia desde unos cuantos días a esta parte; otros, más realistas y menos irónicos, apuntan a la ansiedad e imposibilidad de poder mantener el control sobre los actos y pasos a cumplir, lo cierto es que el paso adelante dado por Daniel Orozco en la interna radical para convertirse en el candidato a gobernador de la entente oficialista ha tomado por sorpresa a más de uno.
El intendente de Las Heras hace tiempo que reconoció ser poseedor de un, en apariencia, incontrolable deseo de ser gobernador: una vocación de servicio que va de la mano con su profesión de médico de pueblo, bonachón por características propias, un fiel exponente del estilo patriarcal, un páter familia de pura cepa, hecho y derecho. O una amenaza populista, un caudillo impropio para Mendoza, un señor feudal, visto de otra manera. Es que la política da para todo.
Orozco sorprendió ahora con el lanzamiento de una plataforma de gobierno que, dijo, fue confeccionada gracias al aporte de 60 profesionales de distintos ámbitos de la vida de los mendocinos. El intendente ha aclarado, también, que solo una postulación de Alfredo Cornejo por una nueva vuelta a la Gobernación lo hará desistir de su intención de jugar en las elecciones.
En Cambia Mendoza no hay una mesa política en la que se analicen y tomen las decisiones más trascendentes a seguir, como sí existe en Juntos por el Cambio en la nación. Aquí se explica que, por ser oficialismo, la mesa no tiene razón de existir. Sin embargo, todos, en particular los anotados a probarse el traje de candidato como Orozco; como Tadeo García Zalazar, desde Godoy Cruz, y Ulpiano Suarez, en Capital, esperan el resultado del congreso partidario del radicalismo del fin de semana, el sábado 3 de diciembre, en la sede partidaria de la calle Alem.
Los congresales radicales se reunirán a partir de la 9 y, además, de votar por la conformación de los organismos de control como la Junta Electoral, la Comisión Revisora de Cuentas y el Tribunal de Conducta, tendrán bajo su visión el aval a un plan de acción política que debe ser puesto a consideración por el punto 7 del orden del día confeccionado por el Comité Provincia que preside, casualmente, uno de los aspirantes a la sucesión de Rodolfo Suarez: el intendente de Godoy Cruz, García Zalazar.
Se supone que en ese plan estará insinuada la hoja de ruta que se propone seguir el radicalismo para definir el candidato de la coalición. También será el documento que servirá como punto de partida a los nuevos desafíos que los radicales propondrán a la coalición que lideran y dominan a gusto y placer, la compartida con sus socios minoritarios de la provincia.
Todo está en manos de Cornejo, se sabe. La candidatura a un segundo mandato en la provincia ordena la interna, aunque sólo en la línea de los anotados a la Gobernación. De ahí hacia abajo comenzará a notarse un más que interesante movimiento de la dirigencia buscando su posicionamiento y un lugar y espacio de poder, por sobre todo. Pero, como el senador no se ha definido, algo que podría suceder allá por marzo, sino antes, ese plan de acción política que se presente el sábado en el Congreso será controlado y custodiado por las dos figuras más importantes del oficialismo: Cornejo, desde ya, y Suarez como gobernador. Se especula que serán los dos grandes electores, aunque sus visiones y opiniones podrían ser compartidas con los legisladores nacionales que el sábado, además, deberán presentar su informe y resumen de gestión.
Lo de Orozco sorprende porque esta hoja de ruta y lo que se supone surgirá del congreso es más o menos conocido por todos en el radicalismo. Es lo que esperan García Zalazar y Ulpiano, orgánicamente. Y se cree que, si Cornejo desiste de presentarse, serán él con el gobernador los primeros en definir al sucesor o, mejor dicho, al aspirante a la sucesión. Hasta hay quienes ya conocen la metodología que llevarán ambos adelante: estudiarán las encuestas, desde luego, pero la decisión final se tomaría tras entrevistar a los aspirantes de a uno, los que arribarán a la cita como quien llega a la presentación de la última materia para graduarse. Todo esto podría suceder si Suarez, como se sabe, no logra imponer su idea o no consigue convencer a Cornejo de que sea él el candidato de Cambia Mendoza, un escenario que no sólo lo seduce como un gobernador que se aseguraría en gran medida dejar la banda a un sucesor del mismo espacio, sin tener que pasar una campaña electoral con ciertos contratiempos o urgencias, sino que, por otro lado, le soluciona su futuro personal con cuatro años más en la política desde una cómoda y aristocrática banca en el Senado nacional.
