El redescubrimiento de un yacimiento petrolero de características inéditas para la provincia recupera para Mendoza su carácter de región petrolera con una capacidad enorme. Un potencial que si no estalló antes fue sólo porque, durante los últimos años, la inversión en exploración fue escasa y las políticas dominantes fueron definitivamente otras. Pero esta noticia, que es tomada con algarabía y júbilo, al más puro estilo futbolero, también debería ser el punto de partida para reflexionar y estudiar la Mendoza del futuro.
El principal aportante de recursos en impuestos para esta provincia es la actividad petrolera, muy lejos de las que siempre se consideran industrias madre. Esto no quiere decir que debemos dejar de lado las propiedades y las vitalidades que nos hacen ejemplo en el mundo, sino que debemos aprender, como sociedad, a convivir con una provincia que puede ser una extraordinaria productora de uno de los bienes mas preciados como es la energía y, a la vez, mostrar su capacidad de respetar una naturaleza privilegiada y una producción de alto vuelo mundial como la vitivinícola, la que nos potencia como uno de los principales destinos turísticos para quienes visitan el país. El desafío no es menor, pero la recompensa, al final del camino, puede ser mayúscula.
