“Yo le voy a pedir a Lisandro que luego explique y responda”, dijo Patricia Bullrich, mirando hacia su izquierda, al extremo de la mesa donde estaba ubicado Lisandro Nieri, el actual diputado nacional que aspira a ratificar la banca en las próximas elecciones, el que fuera responsable de las primeras modificaciones al sistema impositivo que se iniciaron durante la gestión de Alfredo Cornejo, entre el 2015 y 2019, y uno de los posibles apuntados que se encargarían de armar el primer esquema de reformas para atacar la inflación en caso de que Bullrich lograra alcanzar la Presidencia.
La mención a Nieri no pasó desapercibida, pero quedó algo perdida en medio de las demandas periodísticas de ese momento del martes, cuando Bullrich ofrecía una conferencia de prensa en la ciudad, luego de haber llegado por sólo un puñado de horas en medio de una eléctrica campaña electoral que la enfrenta a Horacio Rodríguez Larreta por la candidatura presidencial. En Mendoza se conoce a Nieri, en su paso por Hacienda, por haber cubierto también por un tiempo la cartera política del Ejecutivo y por sumarse a las fuerzas técnico-financieras que Juntos por el Cambio desplegó en las comisiones parlamentarias para enfrentar las medidas del gobierno de Alberto Fernández. Pero, hoy, su rol parece haberse revalorizado cerca de Bullrich y, claro, desde Cornejo, el que lo terminó empujando a la batalla contra el kirchnerismo por el modelo de uso de los recursos públicos y su administración.

El último aporte del diputado tiene que ver con un proyecto de ley para modificar la Carta Orgánica del Banco Central, el organismo que hoy se ha erigido como una de las claves más importantes para intentar doblegar la inflación.
Bullrich, en parte, pretendía que Nieri lo mencionara como uno más de entre los argumentos que desplegó la precandidata para explicar cómo se saldría del cepo construyendo un sistema de confianza política y de garantías de cambios promisorios. “Vamos a ser austeros, fuertes y firmes, pero necesitamos coraje” de parte de la ciudadanía, diría Bullrich.
La independencia del Banco Central es el punto de partida, según Nieri, para enfrentar la inflación. Analizando su proyecto, no surge de ahí que la emisión desmedida de pesos, lo que se conoce como el “darle a la maquinita”, sea la única causa del aumento de los precios y de la devaluación constante del peso. “Pero la emisión genera inflación”, asegura y afirma Nieri en un escrito de casi treinta fojas.
La propuesta parte de “prohibir” que el Banco Central financie el Tesoro Nacional. Por el contrario, pretende que el organismo “preserve” la estabilidad de los precios, la estabilidad financiera y el crecimiento económico; no tiene que estar “sujeto” a órdenes ni indicaciones ni instrucciones del Poder Ejecutivo, se sostiene, para finalizar con que el Banco Central debe formular y ejecutar la política monetaria, regulando la cantidad de dinero circulante y las tasas de interés.
También prohíbe todo lo que hoy hace el Central: préstamos y adelantos al Gobierno nacional, a las provincias, CABA y los municipios; a que se transforme en la garantía para las obligaciones del Estado; comprar acciones, salvo las emitidas por organismos financieros internacionales, y menos los títulos del Estado nacional.
El proyecto sostiene que las reservas serán inembargables y que podrá destinar utilidades a la cuenta del Gobierno nacional, en caso de que las tuviese, sólo después de cubrir, al menos, el 50 por ciento del capital del banco.
Luego de las cuestiones técnicas, el escrito se sumerge en la historia de asistencias del Central a los respectivos gobiernos. Allí se afirma que desde el 2006 comenzó a crecer el envío de recursos hacia el Tesoro vía la emisión de pesos o el uso desmedido de las reservas. El resultado ha sido el espectacular y pernicioso proceso inflacionario, la pérdida de reservas, la inestabilidad y la debilidad del Estado ante la crisis.
Según los datos que destaca Nieri en el proyecto, se afirma que Néstor Kirchner recibió 15.000 millones de dólares del Central; 35.000 millones para el primer gobierno de Cristina Fernández de Kirchner y 104.000 millones para el segundo; el de Mauricio Macri obtuvo 30.000 millones y el de Alberto Fernández ya lleva 67.000 millones de dólares. Y esos últimos números le permiten a Nieri comparar con los 44.000 millones de dólares que el gobierno de Macri recibió del FMI.
Por Adelantos del Tesoro, en pesos y por pagos a acreedores con reservas, en los últimos diez años salieron 200.000 millones de dólares del Central y lo hicieron vía la emisión para financiar los adelantos o por más emisión de letras para conseguir los dólares para pagarles a los acreedores. Entre el 2006 y el 2021, dice el proyecto de Nieri, se destinaron 74.000 millones de dólares de las reservas para pagar las deudas generadas por los distintos gobiernos en el manejo del Estado.
Hay, también, una hiriente y lacerante crítica a los gobiernos populistas en el escrito de Nieri. Es cuando cuestiona la creencia de que la emisión no genera inflación: “Antes esa creencia, valoran positivamente la necesidad de mantener el gasto público aunque los ingresos impositivos no alcancen provocando el famoso déficit del sector público (…) El engaño está –dice Nieri– en que si faltan recursos se genera déficit y, ante la imposibilidad en el cortísimo plazo de generar dichos recursos de manera genuina, vía aumentos de impuestos o de deuda, los mismos se generan con la maquinita de impresión de billetes del Banco Central, a sabiendas o no, de que este aumento de la oferta monetaria generará inflación. Y si no me creen que fue un engaño, pregúntenles a los beneficiarios que cobraron bonos, dádivas, si prefieren eso o enfrentar estos meses con una inflación más racional, digamos, de 1 por ciento”.
