“Hemos sido el gobierno que más dinero y recursos destinó al interior de la Patria”, dijo ayer en un acto el deslucido presidente de la Nación, Alberto Fernández. Estaba en Catamarca con motivo de la entrega de 90 viviendas sociales financiadas por un programa nacional. Tras cartón, acentuando sus dichos, agregaría que el Norte argentino ha recibido 40 por ciento de los recursos nacionales, sin hacer especificaciones concretas a qué se estaba refiriendo en verdad; y añadió, retóricamente y con ese tono de campaña y de supuesta épica que nunca lo abandonó desde que asumiera, en diciembre del 2019, que el Norte “no puede ser un lugar olvidado de la Argentina, sino parte de ella”.

El presidente, al reafirmar con palabras lo que entiende han sido sus mejores políticas de distribución de los recursos con las que ha hecho justicia, según su modo ver, rescatando del abandono a los millones de argentinos que radican en un norte mayoritariamente gobernado por su mismo color político, ha profundizado también la política de la división, de la grieta, si se quiere; y, de esa manera de ver el país entre ellos y nosotros.

Pero, en los hechos, en la realidad, las provincias norteñas no han sido sólo las que se han llevado la mayor cantidad de fondos públicos, sino que, en verdad, ese lugar de privilegio lo han debido compartir con una provincia de Buenos Aires que, en términos generales, amarroca más de la mitad de los fondos que se reparten, especialmente, aquellos que provienen de las partidas no automáticas, las que se distribuyen por programas especiales y cuyo fin y dirección dependen del ojo y la mano de quien controla los recursos en el Ejecutivo nacional. “Y de los proyectos que se presenten”, agregan quienes suelen salir en defensa de los criterios que utiliza el gobierno de Fernández, que no ha sido otro que el mismo que puso en práctica el kirchnerismo desde su nacimiento, allá por los primeros años del nuevo milenio.

Arrancando los últimos seis meses del gobierno de Fernández, la participación de Mendoza en esa torta de fondos nacionales, tanto los automáticos como los que están por afuera del Presupuesto y/o que no están fijados por un criterio objetivo y por ley, sigue siendo tan mala como siempre. Mendoza está entre las provincias que menos recursos recibe por coparticipación y es de las últimas entre los fondos no automáticos.
En el último informe sobre el reparto de fondos con datos oficiales que sistematizó la consultora política Politikon, Mendoza se ubicó antepenúltima entre las provincias que menos recibieron por transferencias no automáticas, es decir, aquellas que se discriminan por programas especiales vinculados con la educación, las obras, salud, los fondos de la Anses, los de desarrollo social y los famosos ATN del Ministerio del Interior.

Cerrando el mes de junio, a Mendoza llegaron 1.415,7 pesos per cápita, haciendo un total por este concepto de 2.851 millones de pesos. En el último lugar quedó San Luis, con 987 pesos por cada puntano; casi en la misma línea de Mendoza, San Juan con 1.312 pesos por cada habitante y por ahí cerca también Córdoba, con 1.448,7 pesos por cada cordobés.

De toda esta torta de fondos, los no automáticos, Buenos Aires se llevó en el mes 44,2 por ciento de los fondos y el resto del país, 38 por ciento. Santa Fe acumuló 4,9 por ciento; Córdoba, 4,4 por ciento; CABA, 4,2 por ciento y Entre Ríos, 3,9 por ciento. El dato a tener en cuenta, en un año de alto impacto político con elecciones generales en todo el territorio nacional, donde está en juego el control institucional de las provincias y del país, que Mendoza, San Luis y San Juan figuren entre las provincias que menos fondos
recibieron per cápita, junto con Córdoba, no habría que desligarlo de la misma mar-
cha del proceso electoral: Mendoza ratificó su rechazo al kirchnerismo, igual que Córdoba y San Luis y San Juan, que decidieron cambiar de color y de mando tras décadas bajo gobiernos peronistas.

Y, en cuanto a las transferencias automáticas, las que se fijan por ley, como la de la Coparticipación Federal de Impuestos, Mendoza ha sido de las últimas del reparto también. La Provincia obtuvo 50.452 millones de pesos en junio, lo que equivale a unos 25.000 pesos per cápita.

Más abajo aparece la CABA, con 8.447 pesos por cada habitante; Buenos Aires, 16.000 pesos; Córdoba con 27.000 pesos; Tucumán con 33.000 y Santa Fe con 31.000 pesos.
Y, entre las que más, las de siempre y algunas del Norte; ese norte que, según Fernández, ha sido beneficiado por su gobierno: Tierra del Fuego, con un poco más de 78.0000 pesos per cápita; Catamarca, 76.000 pesos; Formosa, 73.000 pesos; La Rioja 64.000 pesos y La Pampa, 63.000 pesos.