Los hechos son los siguientes: una joven con un embarazo a término se presentó en la maternidad del Hospital Español. Dio a luz en una cesárea sin complicaciones. Fue un varón. Así consta en el certificado de nacido de vivo que hicieron en el nosocomio. Ella eligió el nombre y le puso su apellido de soltera. Más tarde, un abogado apareció con una suerte de contrato. Dijo que el chico, en realidad, no era de la mujer, sino de una pareja que se había optado por la posibilidad de tener un hijo a través del sistema de gestación por sustitución, conocido popularmente como alquiler de vientre.

“En realidad no es un contrato. Es una mezcla entre lo que sería un contrato y un consentimiento formal”, Juan Pablo Rojas Pascual, director de Argentina Maternity

“En realidad no es un contrato. Es una mezcla entre lo que sería un contrato y un consentimiento formal”, explicó Juan Pablo Rojas Pascual, el abogado que llevó los papeles en cuestión al Español y que se presenta como director de Argentina Maternity, una organización única en su tipo que coordina procesos de maternidad subrogada en Argentina y América del Sur”, según puede leerse en un página en internet.

Para las autoridades del hospital la situación fue irregular. Le dieron intervención a la Justicia de Familia y de allí también sugirieron hacer una denuncia en la Oficina Fiscal Nº 3 de Godoy Cruz. Para cuando los funcionarios del Organismo Administrativo Local (OAL), responsable de actuar en caso de vulnerabilidad de derechos de menores, se hicieron presentes, la joven ya había sido dada de alta junto con su bebé. Fueron a buscarla a la dirección que aparecía en los registros y constataron que la criatura ya no estaba; que se la había llevado la pareja de, supuestamente, sus padres genéticos. Esa información fue pasada a la fiscalía de Delitos Complejos de Claudia Ríos. Y hasta ahora, el niño es un nn y nadie sabe cuál es su paradero.

“Envié un oficio al Servicio de Protección de Derechos para que determine dónde está el bebé. Todavía no tengo el informe”, respondió este martes Daniela Peralta, titular del Octavo Juzgado de Familia, donde recayó la causa que se originó a mediados de enero en el Séptimo Juzgado de Familia, a cargo de Ana María Ferraro.

 

La gestación por sustitución es un método de fertilización que, si bien no está prohibido en nuestro país, no existe ningún tipo de norma que lo regule. De hecho, el original del proyecto de reforma del Código Civil contemplaba esta figura, pero desde el Ejecutivo nacional decidieron eliminarlo por, se sospecha, presión de la Iglesia Católica.

Que no exista ninguna ley vigente no implica que la técnica médica no se realice. Y es ahí donde surgen los conflictos: “Los problemas que se están produciendo en la práctica están siendo resuelta por los jueces, caso por caso, cada vez que se intenta inscribir un niño así nacido”, explica con simpleza Aída Kemelmajer, ex jueza de la Suprema Corte y una de las autoras de ese primer borrador para modificar el Código, que incluía esta figura y que no pasó la revisión de la Casa Rosada.

“Los problemas que se están produciendo en la práctica están siendo resuelta por los jueces, caso por caso”, Aída Kemelmajer.

El vacío legal legal es el que deja la puerta abierta para todo tipo de interpretaciones. Depende del criterio de cada juez saber cuál será el desenlace de la historia. A eso, se agregan los conflictos que pueden plantearse, tanto legales como a nivel médico.

Por el momento, la mujer que tuvo al bebé quedó imputada por “hacer incierto”, el estado civil del niño, una figura que tiene una escala penal que va de uno a cuatro años de prisión.

La pareja que supuestamente se llevó al nene es oriunda de Buenos Aires, y llegó hasta Mendoza tentada por la oferta que Argentina Maternity publica en Internet: aplicar el mismo sistema que le ha dado resultados a famosos en el exterior, con la posibilidad de hacerlo en el país a un costo considerablemente inferior. La promoción indica que el tratamiento cuesta en Estados Unidos entre 120 mil y 180 mil dólares. Y que, en Mendoza, el gasto no es superior a los 45 mil dólares. Eso, siempre según el sitio, “incluye el tratamiento médico completo, impuestos, compensaciones a la madre subrogada, honorarios médicos y honorarios de abogados”. Sin embargo, también se aclara que todos los servicios prestados por la organización son gratis.

Argentina Maternity está ubicado en Mitre 565 de Ciudad. Allí hay un edificio de oficinas que, en su mayoría, están ocupadas por abogados y escribanos. En una de ellas funciona la agencia, que, según pudo confirmar este diario, no cuenta con personería jurídica.

 

Para Juan Pablo Rojas Pascual, no debería haber existido ningún tipo de irregularidad. “Los médicos ya sabían que se trataba de una gestación por sustitución y hasta estaban contentos por eso”, aclara.

“No necesito que el Estado me regule el derecho a procrear y derecho al acceso de los avances de la ciencia”, argumental el abogado, quien, además, se describe como un activista de esta causa y rápidamente pidió un juicio de filiación para que un cotejo de ADN confirme que, tal como muestran sus documentos, el niño es hijo de quienes se presentaron como sus padres.

“Eso es confidencial”, responde cuando se le pregunta por la composición del equipo médico que trabajan junto a él y de cómo es el proceso de selección de las chicas que se convertirán en las madres subrogantes. “Acá no tenemos un book de modelos como en Estados Unidos. Esto se trata de un proceso altruista”, completa.

Se cree que en las próximas horas Claudia Ríos citará al profesional a declarar para que, justamente, aclare estos temas. Además, es probable que desde la fiscalía también pidan una serie de medidas que, entienden, deberían haber sido dispuestas por la justicia de Familia. Porque el nene nació el 9 de enero y, un mes después, nadie sabe dónde está