Alberto Fernández encabezó este miércoles en Palmira el breve acto que marcó el regreso del tren de pasajeros a Mendoza. En realidad se trató de una nueva prueba que realizó Trenes Argentinos antes de la puesta en marcha definitiva del servicio, 30 años después de su cancelación.

El Presidente llegó con retraso (se esperaba al mediodía y arribó aproximadamente a las 13.30) y gran parte de la expectativa estuvo puesta en su reencuentro con Rodolfo Suarez, tras el “desplante” del gobernador el 18 de enero pasado, en la anterior visita de Fernández a la provincia.

Suarez se sentó a la derecha de Fernández, y se lo notó visiblemente incómodo en un acto de fuerte impronta peronista. Incluso decidió no tomar el micrófono, ante la sorpresa del Presidente.

Tras el discurso del ministro de Transporte de la Nación, Diego Giuliano, se esperaba la palabra de Suarez. Así lo marca la tradición política, pero esta vez fue diferente, ya que el locutor dio paso directamente a Fernández.

“Acto seguido, hace uso de la palabra el señor Presidente de la Nación, doctor Alberto Fernández”, dijo el locutor oficial. El mandatario, con sorpresa, primero giró a su izquierda, donde se encontraba el ministro de Economía, Sergio Massa, e inmediatamente miró a Suarez, buscando explicaciones.

Lo señaló con su dedo al Gobernador y le preguntó si no pensaba hablar. Ante la negativa de Suarez, que sonrió y le dijo algo al oído, Fernández lo palmeó en el brazo y se dispuso a brindar su discurso, que fue breve pero con un tono elevado en ciertos tramos.

“Muy bien… Buenas tardes Palmira, buenas tardes Mendoza. Gracias por estar aquí, gracias querido gobernador por acompañarnos”. Así arrancó su alocución Fernández, quien tuvo que retar a la militancia sindical y peronista presente en la estación de Palmira, ante algunos silbidos.

“Es un día de celebración, no hay que silbar a nadie, se puede pensar distinto. Estamos celebrando que el tren ha llegado a Mendoza y es un logro de todos”, expresó el Presidente, como una muestra de apoyo a Suarez.