Según un informe de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), a nivel país los consumidores pagan hasta cinco veces más por frutas y verduras que el precio al que lo venden los productores.
En Mendoza, sin embargo, desde la Regional Cuyo de la Unión Frutihortícola de la Argentina, advirtieron que si bien ese número varía al considerar el mercado local, la diferencia de precios entre el campo y las góndolas no se deben al aumento de ganancias, sino que la actividad es casi insostenible.
El director de la entidad, Omar Carrasco, ejemplificó la situación con la papa: por una bolsa de 20 kilos, se le paga 20 pesos al productor, mientras que en la feria se vende a 80. En la verdulería, el precio llega a ser de $6 el kilo. Cuando la bolsa se vende entera, la ganancia debería ser de unos 40 pesos, pero resulta ser menos.
“Con el descarte y la tierra, incluso se gana menos”, puntualizó Carrasco. “En el mercado, entre el embolsado, el flete, que lo traen y lo reparten, no hay margen: es todo muy barato”.
Ante este panorama, sumado a un año donde las lluvias afectaron seriamente la producción durante el primer semeste, las fiestas de diciembre se vislumbraban como una oportunidad para repuntar. El mercado, sin embargo, no se comportó de la forma acostumbrada.
Mientras que los productores aguardaban la Navidad y la semana previa al Año Nuevo para sacar alguna diferencia -ya que el valor de la fruta aumenta-, los precios comenzaron a bajar. Todo a contramano de las deudas.
“La mayoría está trabajando a pérdida. Hay productores que en época de cosecha tienen que seguir pidiendo en el banco, porque no dan con los números. A eso hay que sumarle la presión tributaria”, enfatizó Carrasco.
Uno de los factores que señalan desde la Unión es el aumento del uso de las tarjetas de crédito. A nivel país, según Fedecámaras, el uso del plástico aumentó en un 70% para Navidad si se lo compara con el año anterior: un problema para los negocios de barrio. “No hay efectivo, el grueso de la gente está comprando con tarjeta en el hipermercado”, sostuvo el director.
El panorama, según Carrasco, no es alentador. “No se ve una persepectiva de que los precios vayan a subir, sino que se van a estancar”.
Para los verduleros, el problema está a simple vista. El tomate, que siempre tiende a aumentar, bajó su precio. En algunos negocios, la cereza se vendió a la mitad de su valor el año pasado.
En Napoli, un negocio del centro mendocino, la comerciante Norma Zambrona señaló que, a pesar de que la tendencia es comer más fruta y verdura, las ventas bajaron. “El año pasado había más movimiento, la gente vino tranquila ahora. Así como bajo el tomate, el pimiento también”, indicó.
En el Mercado Santa Ana, de calle 9 de Julio y Sarmiento, la dueña del lugar indicó que el movimiento disminuyó cerca del 50% comparado con aos anteriores. “Los precios están como en épocas normales, no han podido aumentar los precios porque no hay venta”, detalló Nancy.
Las personas que consumen tampoco lo hacen en cantidad. “Llevan dos papas, un tomate, todo muy acotado”, añadió la mujer. “Han sido ventas bajísimas”.
