Desde hace una semana, las máquinas de coser, las planchas y las tijeras comenzaron a sonar con intensidad y es que el vestuario que se utilizará en la Fiesta Nacional de la Vendimia 2023 ya comenzó a cobrar vida.

Cerca de cincuenta son las personas responsables de la confección. Este año, el 60% de los trajes serán reciclados con el material patrimonial utilizado en 2022, de ese total, un 15% será modificado, en tanto, el 40% restante se realizará de cero.

“Mucho brillo y color es lo que los mendocinos y turistas podrán apreciar en las tablas del teatro Griego Frank Romero Day. El guión cuenta con una mixtura artística y eso es lo que se intentará reflejar en el vestuario”, contó Vanesa Cano, asistente de vestuario que, además, anticipó que se realizarán unos 1.300 trajes.

Respecto a los géneros que se utilizarán en la realización de las prendas, los responsables anticiparon que serán de lo más variados: tropical mecánico, tergal, acetatos, jersey, tafetán, satén y acrocel, con un cálculo aproximado de 5.500 metros de tela.

Amor especial por la Vendimia

A la Vendimia se la ama o se la odia, casi no hay un punto intermedio y las mujeres y hombres que trabajan en ella realmente sienten un cariño especial por la fiesta máxima de los mendocinos.

Un caso significativo es el de Lucía Rosales que este año cumple 10 años trabajando como costurera para la Vendimia. La mujer que, además tiene su propio taller en su casa en el que trabaja con sus hijas, siempre espera esta época para lucirse en la máxima ceremonia.

“El amor que siento por la Vendimia es supremo. Espero ansiosa el llamado de Cultura para formar parte del staff y nunca me niego, aunque siempre digo este será mi último año”, confesó la mujer que se desempeña en el área de cortado de telas.

Lucía Rosales, una de las costureras responsables de la edición 2023.

Desde las 8 y hasta las 15, comparte junto a un grupo de compañeros la actividad en una de las salas de la planta alta del Julio Le Parc, donde tradicionalmente se montan los talleres.

“Me levanto a las 5 y tomo 3 colectivos para poder llegar a horario”, contó la mujer que reside en el Algarrobal, Las Heras. Además, expresó que por las tardes, luego de descansar unas horas, retoma con su actividad diaria.

Según las palabras de Lucía, el grupo con el que comparte es hermoso, se conocen bastante y todos tienen ese amor por la Vendimia, que los une aún más.

En la misma sala está Jorgelina Aveiro que desde hace 5 años se desempeña en el sector. La mujer, tal como Lucía, se levanta todos los días a las 5 y, si bien no se toma 3 colectivos, tarda una hora en llegar al lugar desde Tunuyán.

Jorgelina está casada, tiene hijos y es abuela y a toda su familia le inculcó el amor por esta fiesta. “Mis hijos aman y respetan la Vendimia por mí. De hecho, me aguantan este mes de trabajo intenso y colaboran mucho, lo cual es una tranquilidad”, confió.

Jorgelina llega todos los días desde Tunuyán al Le Parc.

Mael también forma parte del equipo estable. Es uno de los profesionales más jóvenes y asegura que “siempre soñó con trabajar para la fiesta máxima”.

“Cada año lo vivo como un desafío nuevo y realmente me siento muy a gusto con el trabajo. En mi casa realizo costuras y todo lo relacionado con el diseño y esto es una de mis actividades más esperadas”, confesó.

Mael hace tres años se sumó al elenco.

Tres décadas al servicio de la Vendimia

Otro de los testimonios importantes para destacar es el de Silvia Lobos. La mujer tiene 58 años y hace 30 años está ligada al mundo vendimial.

“He pasado por todos los sectores y realmente es algo que no se puede explicar. Acá se genera un ámbito de trabajo muy lindo que da gusto venir, uno se levanta con ganas de asistir”, contó.

Silvia Lobos lleva 30 años trabajando en Vendimia.

Silvia este año, tal como ocurrió en el 2022, se desempeña en el área de planchado, uno de los más sacrificados de la parte de vestuario, no solo por el calor que padecen (pese a contar con aire acondicionado) sino por el peso de los artefactos que deben ser especiales de acuerdo con las telas.

“Es agotador, sin embargo, cuando llego a casa descanso un rato y luego me ocupo de mis otros trabajos en casas de familia, donde realizo tareas de limpieza y cocino”, contó.

Vestuario especial, en marcha

Sergio “Kartajena” Sotelo es el encargado del vestuario especial y maquillaje para los artistas de los cuadros principales.

“He estado en Vendimia otras veces como artista, esta vez es detrás del escenario, algo que como todo artista, en el maquillaje y en el vestuario nos gusta hacer. Y gracias al director y a la productora, Sara Verón y Adrián Di Carlo, que me convocaron para ser su asistente de vestuario, me hace muy feliz participar en esta nueva edición de la Fiesta Nacional de la Vendimia”, relató Sotelo. 

Sergio Kartajena Sotelo, responsable del vestuario especial.