El discurso de Rodolfo Suarez en su segunda Asamblea Legislativa también dejó entrever cuál es el grado de enfrentamiento que mantiene con la Casa Rosada. Y quedó claro en al menos dos tópicos puntuales. La administración de las vacunas y la gestión de las clases presenciales.

De hecho, en principio consideró “absurdo caer en esos sofismas vaporosos, tan de moda”, refiriéndose puntualmente a “cuidar la salud o la economía” o al actual “salud o educación”.

Así, dejó a la vista el cuestionamiento de una cuarentena eterna, que se le achacó al Gobierno nacional el año pasado, sosteniendo que “en Mendoza hemos preferido seguir una estrategia sistémica que apunta a buscar equilibrios”, lo que permitió según Suarez reducir “lo más posible el impacto en el funcionamiento de la provincia y la economía de las personas”. Más aún, ponderó que la estrategia sanitaria que encaró la provincia permitió evitar “cierto grado de agobio emocional propio de los encierros prolongados” que finalmente terminaron deslegitimando las medidas adoptadas por Alberto Fernández. 

Los cuestionamientos siguieron respecto a la distribución de las vacunas en Mendoza, que en buena medida dependen de que lo envíe la Nación. Pero en ese punto, Suarez remarcó sobre una de las heridas autoinflingidas del kirchnerismo, la del vacunatorio VIP. “La campaña de vacunación”, dijo, “se sigue desarrollando de forma justa, eficiente y ordenada”. De esta manera, despejó dudas sobre posibles irregularidades en la provincia.

A la vez que pidió “paciencia” a los mendocinos ya vacunados que requieren la segunda dosis, luego apuntó que “los compromisos en la provisión no satisfechos por la Nación”. Más sal sobre las úlceras.

El otro aspecto clave en el discurso a la hora de marcar diferencias fue la educación, uno de los temas que está en litigio entre oficialismo y oposición a nivel nacional y que tiene su escenario en la pulseada entre Fernández y Horacio Rodríguez Larreta, el jefe de gobierno porteño.

Suarez señaló que las clases presenciales contribuyen “a la salud emocional y al crecimiento personal” y recalcó que la escuela abierta “es un sitio seguro y constituye una herramienta de equidad social indispensable”.

“Debe estar abierta todo el tiempo que se pueda”, definió de manera contrastante con el argumento del kirchnerismo de que se debe pasar a las clases virtuales para evitar más contagios. “El esfuerzo por mantener la presencialidad debe ocupar un lugar de prioridad excluyente en el diseño de cualquier estrategia epidemiológica”, remarcó.

¿Más claro? “En Mendoza somos defensores de la presencialidad educativa”, apreció el gobernador.

Luego precisó sobre las limitaciones de las clases virtuales: “Hemos visto, aún en el mejor de los casos, que una pantalla con 20 o 30 caritas no contribuye de lleno a una enseñanza”.