26 de junio de 2016, una fría noche de invierno en la que la vida de Valeria Núñez Quevedo cambiaría para siempre. Lo que nunca imaginó la joven sanrafaelina en ese entonces es que, ocho años después, el presente la encontraría cumpliendo su mayor sueño: recorrer el mundo en moto junto a Uma, la perra que rescató y adoptó aquel inolvidable día.
Lejos de tradicionales creencias, la infancia de la mendocina de 32 años la distancia del mundo de las dos ruedas. De hecho, su pasión por un estilo de vida que, confiesa, quiere llevar consigo para siempre, nació de manera imprevista.
“Hace tres años y medio decidí comprarme una moto para ir al trabajo. Lo loco es que yo nunca había andado antes. De hecho, no hay nadie en mi familia que ande, son cero aventureros. Pero a mi me empezó a gustar tanto que a los tres meses ya la estaba usando para irme a la Patagonia“, confesó entre risas Valeria.
Y agregó: “Cada vez viajaba más y más en moto. Así fue que recorrí Argentina y también Chile. Pero me faltaba algo más, empecé a sentir que lo que hacía me quedaba chico“.

En diálogo con El Sol, la viajera, quien se reconoce a sí misma como una mujer “espontánea e impredecible“, aseguró que dejar a Uma en el país era lo único que la retenía en Mendoza, y contó aquella situación que la impulsó a abandonar todo para finalmente cumplir un sueño que postergó por años.
“Tuve un problema de salud, y en medio de toda la incertidumbre y el temor, creí que quizás me estaba por morir y no había cumplido el sueño de toda mi vida. Pensé: si me voy a morir, me quiero morir cumpliendo mi sueño“, dijo.
Tras un proceso de recuperación y resultados que confirmaron que no tenía una grave enfermedad, la motoquera dejó atrás antiguas excusas y comenzó a proyectar su tan esperada aventura.
“Motoperra”
Valeria rescató a Uma ocho años atrás en San Rafael, el departamento que la vio crecer. Tras encontrarla en la calle, chiquita y en medio del frío, sin dudarlo decidió llevarla en su casa. Desde ese día, la joven reconoce que su perra es su “familia” y habla de una “conexión única”.
“Uma ha estado en los peores y en los mejores momentos, es mi familia. Si bien siempre fui muy perrera, con ella tengo una conexión única, nos entendemos con solo mirarnos. Es fundamental en mi vida”, expresó.
Con la decisión de recorrer el mundo en moto ya tomada, la mendocina empezó a buscar alternativas para poder viajar junto a su fiel compañera.

“Vi a una chica de Estados Unidos que tenía una butaca para su perro. Se me ocurrió preguntarle a un metalúrgico de Córdoba si las hacía, y para mi sorpresa, me dijo que sí. Ya no tenía más excusas, Uma se venía conmigo“, recordó.
La “motoperra“, como se define este inseparable dúo a través de sus redes sociales, contó cómo fue el proceso para, finalmente, arrancar su recorrido por Sudamérica el 27 de diciembre.
“Estaba asustada porque al principio no sabía si a Uma le iba a gustar o se iba a adaptar a andar en moto. Una vez que tuve la butaca, la subí para ver qué onda. Empezamos 15 minutos, media hora, una hora y así sucesivamente. Por suerte, desde el momento cero le encantó“, dijo.
Y sumó: “Después de un largo proceso, sabiendo que ella estaba bien y se había adaptado, empezamos con nuestro viaje en diciembre“.
Viajar en equipo
Luego de casi cuatro meses de viaje, Valeria asegura que el bienestar de Uma es su prioridad, y cuenta cómo es recorrer el mundo junto a su perra.
“Es un viaje adaptado a ella. Somos un equipo y yo solo quiero que ella esté bien. Si bien vivo el día a día y no proyecto mucho, siempre tengo en cuenta de estar en lugares en los la acepten también a ella“, amplió.
La joven explicó que la butaca en la que viaja la perrita es de 1 metro x 60 cm, lo que le permite ir acostada, y comentó que dentro de los trayectos que realizan, paran cada una hora y media para que ella pueda tomar agua, caminar y jugar un rato.

Además, habló de la alimentación de Uma y afirmó que la mascota tiene su propia “vianda” que le cocina a diario.
“Le cocino todos los días. Tiene su viandita con pollo, carne, verduras, va variando. Me da risa porque come mejor que yo. Quiero que todos los días esté bien“, dijo.
“Que la vida nos sorprenda”
Actualmente, el inseparable equipo se encuentra en Bolivia y ya pasó por Argentina, Brasil y Paraguay. En pocos días, vivirán un emocionante momento cuando le entreguen una prótesis que necesita Uma para su pata derecha, luego de que la perrita perdiera la movilidad al ser atropellada cuando tenía tan solo un año y medio.
Sobre el futuro, la sanrafaelina aseguró que seguirán recorriendo el mundo, contó que planean llegar a Alaska y garantizó que tras vender un local que tenía en la provincia ya nada la “ata”, por lo que espera “vivir la vida arriba de una moto”.
“De chica era muy estructurada, aprendí a preguntarme qué tiene la vida para mi. Que la vida nos sorprenda. Sé que seguiremos viajando y que queremos llegar a Alaska, pero no sé en cuánto será, ni el recorrido“,
Viviendo el día a día y enfocada en el hoy, Valeria explicó que, tras vender el local y todo aquello que tenía en Mendoza, se sustentará con el contenido que genere en redes (@unachicanomada), en donde tiene miles de seguidores y comparte su recorrido y explicó que, en caso de que sea necesario, buscará un trabajo fijo por unos meses.
“Salir de mi zona de confort me dio pie a conocer conoces nuevas realidades, a valorar mucho más todo. Si bien a veces tengo miedo, no dejo que eso me limite. Hay que vivir y disfrutar, en el camino siempre se irán encontrando las soluciones. Estoy cumpliendo el sueño de la Vale de cinco años: ir a todos lados con mi perra“, concluyó.
