“Todos los días veo gente viviendo en la calle y pienso qué mal la están pasando. Voy por el centro abrigado y aun así siento frío, no puedo imaginar cómo se sienten quienes están sin abrigo”. Así argumentó Germán Páez su decisión de ayudar a las personas que se encuentran en situación de calle en Mendoza.
El joven de 26 años y su novia, Gianella Lucero (19), decidieron accionar y ayudar. Lejos de mirar desde la ventana cómo muchos la están pasando mal, abrieron las puertas de su local para los más necesitados.
Todos los días de 8 a 11 está vigente la propuesta del desayuno en la sede del negocio, ubicado en Avenida España y Eusebio Blanco, de Ciudad. Allí, los que realmente lo necesiten pueden tomar una taza de té o café caliente más una torta o algún panificado.
“Nuestra idea no es solo darles un desayuno, sino que los invitamos a que ingresen al lugar, se sienten y tomen un desayuno tranquilos, en un espacio calefaccionado, como lo hace cualquiera de nosotros”, contó Germán.

Adultos mayores, los que más concurren
La respuesta a la iniciativa tuvo una fuerte repercusión y es durante el fin de semana cuando más gente accede al beneficio solidario.
“La mayoría de los que vienen son personas que están solas, sin familia o con familia, pero sin contacto con ellos. Lo más llamativo es que el 80% de los que ha accedido al desayuno han sido adultos mayores”, contó el joven.
Lejos de invadirlos con preguntas invasivas y con la intención de que el desayuno sea placentero para ellos, Germán aseguró que no se les consulta mucho sobre su situación.
“Si ellos quieren hablar lo hacen, de lo contrario, toman su desayuno y así arrancan la mañana de una manera distinta, como merece todo ser humano”, contó el comerciante.
Desayuno y algo más
Germán y Gianella no están solos en este proyecto solidario, sino que muchos mendocinos solidarios se sumaron desinteresadamente para colaborar.
De este modo, los que llegan por su desayuno también reciben una bolsa con panificados y frutas para que tengan alimento en lo que resta de la jornada. “Son donaciones que nos trae la gente o los proveedores y que están a disposición de todos los que lo deseen”, contó el dueño del lugar.
Ayudar sana el alma
Los promotores de esta idea siempre estuvieron muy vinculados a los temas sociales. “La preocupación por los sin techo es algo que siempre me preocupó y me llamó la atención. No es fácil ni para mí ni para mi novia caminar por las calles céntricas y ver que la gente te pide de un lado y del otro de la vereda; o tomas un café y aparecen niños con golosinas a cambio de monedas. Realmente son situaciones que me duelen y mucho”, manifestó Germán.
Estos motivos fueron los que los impulsaron a montar el café solidario en su negocio. “Mientras haga frío, la propuesta estará vigente. Acá siempre tendrán un refugio para tomar algo caliente”, cerró.
Otro gesto que suma al momento del desayuno, son los carteles que Germán colocó en las paredes de su local y que invitan a comenzar el día con una pizca de optimismo. Así es posible encontrar mensajes como: “Hoy es un buen día para tener un gran día”; “A quien madruga un buen café le ayuda”o “Que tus sueños sean más grandes que tus miedos”.


