A partir de las 18, cientos de militantes del peronismo se convocaron en la sede provincial del Partido Justicialista en pleno centro de esta capital, movilizados por la causa penal que tiene a la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner en el banquillo de los acusados imputada por corrupción en la obra pública. 

Sobre avenida España, a metros de la Secretaría de Cultura, se montó un escenario para el “Cabildo abierto” en defensa de la vicepresidenta. Dada la cantidad de personas, la calle quedó cortada y el tránsito era desviado por personal de Tránsito de la Capital. Desde el municipio que dirige Ulpiano Suarez ya habían adelantado que si se producía el corte de calle multarían a la organización. Y efectivamente, hicieron un acta por la infracción, según indicaron desde la comuna.

Varias agrupaciones del Frente de Todos se habían dado cita, principalmente, una columna de La Cámpora, pero también el Frente Grande, el Movimiento Evita, entre otros. 

El llamado “Cabildo abierto” ocupó una cuadra de Ciudad; pero sobre todo, con militantes de los sectores más duro del kirchnerismo mendocino. Y llamó la atención la poca movilización por parte de los grupos más fuertes del peronismo histórico local. Esa división fue fácil de detectar a partir de las banderas.

Incluso, los discursos estuvieron monopolizados por los más cercanos a la vicepresidenta, como Anabel Fernández Sagasti, Marisa Uceda o Lucas Ilardo.

Lejos de salir a militar el apoyo a CFK, los intendentes parecieron no querer entrar en esa discusión, pero quedaron en la grieta que el peronismo tiene en Mendoza. Si bien los jefes comunales ya habían adelantado que no estarían, tampoco movieron el aparato desde esos departamentos, tal como se pudo observar.

El acto srivió como un termómetro político del estado del peronismo local y evidencia cómo el peronismo tradicional se fue despegando de la figura de Cristina. Con una particularidad: la invitación en las redes fue hecha por el PJ y en la sede del PJ.

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