Por primera vez en el interior del país, médicos del hospital pediátrico Humberto Notti colocaron en la columna de un paciente barras magnéticas de crecimiento. El pequeño de nueve años tenía diagnosticada una escoliosis de inicio temprano.
Esta deformidad de la columna a temprana edad, limita el crecimiento y pone en riesgo el funcionamiento de los pulmones y provocan un alto compromiso de la función respiratoria, condición que puede ser letal.
Según explicaron los médicos, “esta escoliosis en general se trata con corset, pero sigue avanzando”.
Y ampliaron: “Llega un momento en el cual uno tiene que moverse con complejidad, ya que ese progreso genera un tronco corto, debido a que en la escoliosis se pierde altura y se comprometen los pulmones. Estos pacientes representan un gran desafío, puesto que debemos pensar en alternativas, porque al ser pequeños en edad y tamaño, no podemos fijar la columna”.
Cómo fue la cirugía
El médico cirujano especialista en columna, Alejandro Morales Ciancio contó que “la cirugía consistió en colocar en la columna barras de crecimiento”.
“En lugar de operar toda la columna -explicó el profesional- se opera la parte superior e inferior colocando unas prótesis que se une con las barras magnéticas, pero no se fijan”.
“Estas barras acompañan el crecimiento del paciente. Tienen un imán en su interior, lo que permite que desde afuera y, sin necesidad de una nueva cirugía, con un aparato específico podamos estirarlas. Por ello se llaman barras magnéticas controladas externamente. El material es de titanio y el magneto es de acero”, completó.

Existen dos tipos de barras. Las de crecimiento convencionales, en las cuales cada seis meses el paciente debe exponerse a una cirugía en donde los especialistas deben realizar una pequeña incisión y corregirlas manualmente, y las magnéticas, las cuales no requieren intervenir de manera consecutiva a los pacientes. Esto es lo que se pudo lograr exitosamente en el ámbito sanitario público.
Cómo funcionan las barras magnéticas
Morales Ciancio consignó que este tipo de intervención “es lo que hay que hacer” en pacientes con escoliosis, sin embargo, las barras magnéticas no pueden colocarse en todos los pacientes, ya que existen algunas escoliosis que no lo permiten.
“En la barra magnética, el imán es duro y no se puede doblar. Cuando uno opera una escoliosis, las barras se doblan para seguir a la columna, el magneto no se puede doblar y es largo -porque el niño debe crecer-, entonces hay algunas escoliosis en que la columna está muy doblada, por lo que hay que pensar en colocar las barras de crecimiento convencionales, las cuales vamos estirando manualmente a través de una cirugía”, remarcó el profesional.

Las barras de crecimiento están disponibles para todos los pacientes que tienen escoliosis de inicio temprano, ya que en general son pacientes muy pequeños en edad, en crecimiento, sostuvieron desde el Notti. Aunque destacaron que es importante ir observando las condiciones de cada columna.
El éxito de esta cirugía es haber podido aplicar tecnología que permite acompañar el crecimiento del paciente sin necesidad de intervenirlo quirúrgicamente en breves períodos de tiempo.
“Con las barras magnéticas podemos realizar la elongación de la columna en consultorio. La técnica consiste en convocar a un especialista que posee las herramientas indicadas. Con un aparato específico, se ubica un imán sobre la piel y se realiza la elongación sin dolor, en la medida en que el niño va creciendo”, detallaron.
De forma semestral el paciente debe chequear con los profesionales el crecimiento de su columna.

“Estas barras tienen un límite de crecimiento, entonces lo óptimo es poder mantenerlas el mayor tiempo posible. Una vez que logramos el objetivo, retiramos esas barras y colocamos las fijas, lo que significa además incorporar más elementos de sostén en todas las vértebras”, explicó el cirujano.
En cuanto al tratamiento postquirúrgico, los médicos destacaron: “El paciente debe realizar kinesiología, siempre es recomendable y conveniente, por lo muscular y respiratorio. Por única vez, aproximadamente por seis meses, utilizan un corset de plástico para inmovilizar la zona. En general, a esa edad los niños no tienen demasiada actividad física, son niños pequeños, pero digamos que luego de retirar el corset no necesitan estar inmovilizados”.
El doctor Morales Ciancio destacó: “Este paciente de nueve años es un campeón: a la semana siguiente del alta, ya estaba tomando clases por Zoom, un capo”.
Cómo se coordinó la intervención
El tratamiento de este paciente se abordó interdisciplinariamente, puesto que es portador de un síndrome genético de base. Por lo tanto, la decisión de la intervención fue conjunta con múltiples equipos médicos del hospital.
“Por suerte pudimos hacer esto en el hospital, porque lo más importante es que tenemos todo el equipo necesario, desde pediatras, cardiólogos, urólogos, neurólogos, anestesistas, terapistas, enfermeros, infectólogos, kinesiólogos e instrumentistas, para poder enfrentar este tipo de pacientes, porque si bien la cirugía es compleja, esta complejidad se eleva, ya que el manejo del paciente es multidisciplinario. Tuvimos algunas complicaciones en la cirugía, por lo cual fue fundamental la participación de varios especialistas que acudieron en el momento a ayudar en el procedimiento”, indicó Morales Ciancio.
Luego de la cirugía, el paciente fue trasladado a la unidad de terapia intensiva (UTI), donde fue recibido por el equipo de terapistas.
Por su parte, el doctor José Castro, jefe del Servicio de Traumatología, expresó: “Acá no solo importa la tecnología sino los equipos de profesionales que intervienen para que uno como cirujano implemente esta tecnología. Los pacientes son todos evaluados en conjunto, porque si bien existe la evaluación de la cirugía en sí misma, es decir, la técnica quirúrgica, también hay que evaluar la complejidad del paciente de manera integral. Estamos muy felices por el resultado, la decisión de todo el equipo fue adecuada”.
