Determinar la presencia de rasgos de autismo en padres y madres forma parte de la investigación de la médica pediatra, Fernanda Sanginez (Mat.8428) que actualmente se desempeña en el hospital Universitario.
El trabajo forma parte de una investigación de su tesis para recibirse de Neuropsicóloga y consiste en detectar rasgos comunes a la condición autista, compartidos entre padres, madres, hijos/as, hermanas/os de personas con Trastornos del Espectro Autista (TEA), Trastorno Generalizado del Desarrollo (TGD) o Síndrome de Asperger.

Se inició hace unos 8 meses, por el momento han sido analizadas una 70 personas y se estima que se necesita el doble para poder llegar a una conclusión científica.
Además de familiares directos de niños con autismo, también es necesario analizar padres y madres de niños que no poseen la condición.
Acerca de la investigación
La profesional, además de ser pediatra tiene una formación en neuropsicología y conocer el trastorno en el desarrollo infantil es su propósito, por ello, decidió realizar esta investigación que aún está en proceso, ya pasó por el Comité de Ética y el MInisterio de Salud de Mendoza.
Sanginez contó que todos los trastornos del desarrollo tienen una carga genética, pero en la condición autista es mayor aún.
“La mayoría de las evaluaciones se centran en los niños, adolescentes o adultos, pero para investigar a fondo, es necesario encontrar personas que puedan adaptarse a esos estudios y sólo los niños con muy pocos rasgos o con pocas alteraciones lo pueden lograr“, explicó la pediatra.
Frente a esto y teniendo otros estudios de referencia, a la médica pediatra se le ocurrió que si esos niños tienen determinados rasgos conductuales es muy posible que sus familiares directos (padre, madre, hermanos, hijos) porten algunas de esas características, sin necesidad de que sean funcionales o de que alguien lo haya detectado.
Si se logran descubrir estos rasgos, con el tiempo no será necesario evaluar a los menores, sino que con el análisis de sus padres ya se conocerá el diagnóstico.
En qué consiste la evaluación
Las pruebas que realiza la profesional son rápidas y se pueden realizar de manera remota o presencial.
Existen determinados rasgos que no forman parte de las evaluaciones del trastorno autista, que no son abordadas en los niños cuando son intervenidos y que perfectamente se pueden detectar en su entorno directo.
Los rasgos a analizar son la sociabilidad (si no pueden reconocer las caras, no le llama la atención la gente, por ende, no les resulta agresivo o indistinto si hay otra persona), la intencionalidad (los niños con TEA no pueden integrar la conducta accidental de una persona para disminuir ese sesgo de intencionalidad y eso altera la relación social) , el reconocimiento de caras (nunca se vinculó porque era difícil de evaluarlo) y finalmente la integración sensorial (audiovisual).

“Si se comprueba que existen esos rasgos comunes es posible ampliar criterios de diagnósticos de TEA, refinar el diagnóstico y mejorar/sumar a las intervenciones terapéuticas”, contó la pediatra y lograr así una intervención terapéutica más puntual.
La palabra de los profesionales
Con esta investigación en marcha, algunos especialistas aseguran que apuntar a esto puede llevar a tener mayor información. Sin embargo, aclararon que si bien hay cuestiones que son comunes a padres que tienen niños con TEA, también existe la otra cara que sólo tiene que ver con la personalidad y estructura de cada una de las personas.
Por su parte, Elisa -mamá de un niña con autismo- consideró que este tipo de trabajos son importantes ya que generan un avance interesante y favorable para los que la padecen.

“Lo que sí considero es que tras los dichos públicos de Maju Lozano se ha hecho muy banal el diagnóstico en adultos, algo que es real y existe, pero hay ciertas cosas que deben abordarse con cuidado para que la gente conozca que dentro del espectro todos son diferentes”, expresó.
