Arrancó la temporada veraniega 2023 y en Mendoza, hasta el momento, se han registrado tres ahogamientos acuáticos que terminaron en tragedia, en primera instancia, podrían haberse evitado.

“Son cada vez menos los que le tienen respeto al agua y el rol de los guardavidas no es reconocido por la sociedad”, argumentó Adrián Chaparro, instructor universitario de Salvamento Acuático y Reanimación Cardiopulmonar (RCP).

Adrián Chaparro y Gustavo García, instructores nacionales de salvamento acuático y RCP.

El profesional explicó que al no ser una provincia con mar, las personas consideran que el peligro es menor en una piscina, en las aguas del río o un dique, sin embargo, el riesgo es el mismo y las precauciones deben ser tenidas en cuenta de la misma manera que en la Costa.

Asimismo, destacó que al ser una provincia montañosa, “existen muchos grises” respecto a los que se designan como guardavidas, ya sea en un balneario, un club o un dique.

“La mayoría de los que ejercen este rol son profesores de Educación Física que si bien tienen conocimiento del tema, no cuentan con las herramientas suficientes para salvar la vida de una persona”, explicó Chaparro.

En Mendoza solo existen dos escuelas de guardavidas que son las que emiten la certificación oficial. Una de ellas es la que funciona en el Instituto de Educación Física (IEF) y la otra del Salvamento Acuático Mendoza que, desde 2015, funciona en la Universidad Juan Agustín Maza. Allí los cursos son anuales y se otorga certificación oficial para ejercer.

“Hoy la provincia cuenta con 12 instructores de guardavidas activos, muchos de los que lograron su certificación no están en la provincia y se encuentran trabajando en España, donde la paga es en euros”, contó Chaparro y agregó que “el resto de los guardavidas existentes se han recibido, pero no han llegado a la certificación como instructores”.

“El guardavidas mendocino es muy buscado en Europa por la formación que tenemos y la especificidad de trabajar en aguas de río, cuyo riesgo es otro”, sentenció.

Mendoza, entre la imprudencia y la falta de conciencia

En menos de un mes, Mendoza ya cuenta con tres muertos por ahogamiento acuático. El dato es significativo y más aún las causas de las tragedias que podrían haberse evitado. 

El primero de los casos tuvo como víctima a un bebé de 1 año que murió ahogado dentro de un tacho, mientras su madre se encontraba cocinando. El hecho ocurrió en San Carlos. 

Los otros dos tienen como escenario San Rafael. El primer episodio fue previo al Año Nuevo y el protagonista fue un niño de 7 años que se estaba bañando con parte de su familia y fue arrastrado por la corriente. Todos eran de Santa Cruz y estaban vacacionando en Mendoza.

En tanto, el último hecho fue hace dos días y el detonante fue la ingesta del alcohol. La víctima fue un chico de 24 años que fue arrastrado por las aguas de Valle Grande.

“Se trata de situaciones en las que el factor imprudencia estuvo presente. La falta de respeto que la gente le tiene al agua es tremenda. Lo difícil es hacerle entender a la gente que estamos para cuidarlos a ellos. Constantemente hacemos hincapié en la prevención porque justamente el mejor rescate es el que no se hace”, comentó Chaparro.

Pero no solo hay imprudencia por parte de la sociedad, sino que “también existe poca señalética e información acerca de los riesgos que se corren frente a determinadas situaciones”, aseguró el profesional.

Asimismo, el instructor aseguró que “las playas que se han habilitado, la mayoría en Luján de Cuyo, están con muy buena cartelería preventiva y cuentan con todos los servicios. Sin embargo, la situación que se plantea en El Carrizal, zona cada vez más concurrida por mendocinos, es compleja si se tiene en cuenta que hay alrededor de 50 campings (con bajada a la costa) y solo hay una ambulancia disponible para todos”. 

Otra situación con la que se lidia a menudo es con la gente que no quiere o no puede pagar el servicio de una pileta o camping y opta por refrescarse en algún dique, sobre todo se observa mucho en el del Cacique Guaymallén.

“En ese caso, lo que hacemos es activar el protocolo. Es decir, llamamos al 911 para que despache un móvil a fin de evitar una posible muerte, ya que muchas veces el agua llega a ser casi más rápida que la de un río”, contó el instructor. El llamado a emergencias debe aplicarse también en caso de ahogamiento si no hay presencia de guardavidas.

El consumo de alcohol y otras drogas también se ha vuelto una preocupación para las autoridades. De hecho, en la Costa Atlántica se han montado operativos para impedir que los jóvenes lleguen con bebidas a la playa y, en Mendoza, la recomendación está, pero la desobediencia abunda.

“Los adolescentes y jóvenes son los más imprudentes y los que más arriesgan sus vidas, la muerte registrada hace días en la provincia es un claro ejemplo. El combo entre el alcohol, las drogas y el agua no da buenos resultados, es un gran detonante”, contó.

Principales causas de accidentes acuáticos

Las causas por las que una persona puede ahogarse son muchas, pero las principales se resumen en:

  • Traumatismos en la cabeza o zona cervical: debidas normalmente a zambullidas o a la práctica de algún deporte náutico.
  • Enfermedades preexistentes que pueda provocar la pérdida de conciencia como la epilepsia, enfermedades coronarias o vasculares, hipoglucemia, entre otras.
  • Hiperventilación voluntaria.
  • Alcohol y drogas.
  • Accidentes de embarcaciones como motos acuáticas, fuera bordas, entre otras.
  • Supervisión inadecuada de los niños por parte de los adultos.
  • Realización de actividades de riesgo.

Cómo actuar en caso de que una persona se ahogue

Frente a estas recomendaciones, también es pertinente tener en cuenta qué hacer en caso de que una persona se ahogue y en el momento no se encuentre ningún especialista.

Ante esto, Chaparro recomendó: “Lo primero y principal es detectar el caso de ahogamiento, una vez consumado el hecho se procede a asistir y, para ello, es necesario hacerlo con un elemento de flotación que puede ser un flota-flota, un aro de rescate, una soga; si eso falla, el siguiente paso es activar el sistema de emergencia llamando al 911”.

La recomendación para los niños: hacer natación todo el año

Un dato que no es menor es que cada vez son más los padres que optan por llevar a los chicos a las escuelas de verano.

“Con 3 años, un niño está habilitado para comenzar la escuela de verano y perderle el miedo al agua. El aprendizaje que logran a esa edad es impresionante y es muy recomendable que los padres se animen y tomen conciencia que es mejor preparar a los chicos para que sepan cómo manejarse en el agua”, manifestó el instructor.

El profesional sugirió, sin embargo, que los padres analicen la opción de que los menores hagan natación durante todo el año para llegar más preparados al verano.

Un poco más de compromiso

La prevención es la mejor herramienta a la hora de interactuar con el agua, por ello, los especialistas solicitan a los padres que se informen sobre las medidas a tener en cuenta y estén más atentos a los menores.

“En los clubes es muy normal ver a los padres desentenderse de lo que sus hijos hacen porque estamos nosotros, y no es así. La atención, el cuidado, la protección tienen que estar siempre presentes, incluso, la prevención en cuanto a posibles quemaduras por la alta exposición al sol. Mi consejo para muchos padres y madres es que dejen el celular de lado y conecten más con sus hijos. La pileta, el río, un dique o cualquier espejo de agua merecen el respeto de todos”, concluyó.