El subsecretario de Justicia de Mendoza, Marcelo D’Agostino, renunció este viernes tras ser denunciado por abuso sexual y violencia de género.
La acusación contra el exfuncionario, quien ocupaba el cargo desde finales de 2015, describe un patrón de conductas violentas que se habrían desarrollado entre 2021 y 2024, con situaciones de hostigamiento que —según la presentación— se extendieron hasta 2025.
La denunciante, con quien mantuvo una relación de pareja, lo acusa por los delitos de abuso sexual con acceso carnal, lesiones leves y graves reiteradas, amenazas coactivas y coacción, en concurso real y en un contexto de violencia de género.
De acuerdo con el escrito, el vínculo se inició en un plano profesional y luego derivó en una relación personal. A partir de ese momento, la denuncia plantea una secuencia de episodios que no aparecen como hechos aislados sino como parte de una dinámica sostenida.
El relato incluye situaciones de control sobre la vida cotidiana, conflictos reiterados, insultos y episodios de aislamiento. También se mencionan agresiones físicas que habrían provocado lesiones visibles, algunas de ellas —según se indica— registradas en fotografías y advertidas por terceros.
En ese marco, la presentación sostiene que existieron conductas orientadas a condicionar actividades personales y laborales, incluyendo interferencias en instancias académicas y exigencias vinculadas al uso del teléfono celular y redes sociales.
El escrito también refiere a episodios en los que se habrían producido daños sobre objetos personales y a situaciones en las que el denunciado habría exigido la grabación de conversaciones. En el plano sexual, se consignan hechos que la denunciante encuadra como abusos sin consentimiento.
Un eje central de la presentación es el presunto abuso de poder institucional para amedrentar a la víctima. En ese sentido, la querella sostiene que D’Agostino habría invocado vínculos políticos y judiciales para desalentar una eventual denuncia y sostener un esquema de intimidación.
