La primera jornada de alegatos finales en la segunda megacausa por los abusos cometidos en el instituto para sordos Antonio Próvolo concluyó este martes con la exposición del ex fiscal Delitos contra la Integridad Sexual, Alejandro Iturbide, quien pasó a ser jefe de Delitos Económicos desde esta semana.
Se trata de la última etapa del juicio, que duró casi dos años, para que el Tribunal dicte sentencia contra las nueve mujeres imputadas de ocultar las vejaciones. Una de las más complicadas es la religiosa Kumiko Kosaka, quien está acusada de ser partícipe primaria de los abusos; corrupción de menores, agravado por ser encargada de su guarda; y abuso sexual simple agravado.
El resto de las mujeres son: la monja Asunción Martínez, la cocinera Noemí Paz, la psicóloga Cecilia Raffo, las ex directivas Gladys Pinacca, Valeska Quintana, Laura Gateán y Cristina Leguiza. Además de la representante legal Graciela Pascual.
Sergio Salinas, representante de un grupo de víctimas, detalló que durante su presentación, Iturbide buscó demostrar “que el Próvolo era una isla, que no llegaba el control ni del Estado ni de la Dirección General de Escuelas ni del Ministerio de Salud”, pero tampoco de la Iglesia.
“Contra de Kumiko Kosaka están todas las pruebas”, afirmó Salinas, quien detalló que la monja alega que no colocaba pañales para contener el sangrado de los internos tras las violaciones.
El querellante indicó que aún no se ha fijado la pena que se va a pedir a las imputadas. “Es lo que estamos analizando”, dijo al precisar que hay diferentes grados de responsabilidades.
Por otro lado, el abogado de la monja Kosaka, Carlos Varela Álvarez, insistió en la inocencia de su defendida. “Ella no participó en ninguno de los casos en que dicen que participó”, dijo. Y explicó que tras escuchar a las partes, será el turno de contestar.
El miércoles, la fiscalía continuará con su presentación y se calcula que la semana que viene Iturbide concluirá con su alegato.
