Un grupo de investigadores trabaja en el desarrollo de un modelo predictivo para determinar la evolución de temperaturas hasta el año 2080 en la Ciudad de Mendoza. A partir del análisis de esos datos, buscan identificar las zonas de riesgo y proponer estrategias de mitigación y adaptación al sobrecalentamiento urbano.
El proyecto, que inició en noviembre y tendrá una duración de un año, está liderado por Érica Correa, investigadora principal del Conicet en el Instituto de Ambiente, Hábitat y Energía (INAHE). Fue una de las iniciativas seleccionada por la comuna capitalina para recibir un fondo verde de financiamiento de un millón de pesos.
“El objetivo es ofrecer al municipio instrumento de distintos tipos para llevar adelante el plan de gestión climática comunal”, detalló Correa, señalando que debido a los eventos extremos del clima, que el calentamiento global ha ido exacerbando, las ciudades han tenido que apelar a trazar distintas maniobras para minimizar el impacto.
La finalidad de esta iniciativa es orientar las acciones de mejora en el corto plazo y el desarrollo de planes que se anticipen a los impactos de las temperaturas extremas por el cambio climático. Las medidas, algunas de las cuales ya se aplican en otros países, van desde las simples, como el uso de pintura blanca para techos a muros verdes -con el análisis de vegetaciones que se adapten a la realidad hídrica de la provincia- hasta la actualización del código de edificación.
De acuerdo con un informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), integrado por 195 estados miembros, si los gobiernos no toma medidas inmediatas y concertadas, no será posible limitar el aumento global a 1,5˚C en este siglo y se avanza, actualmente, rumbo a un aumento de casi 3˚C con graves consecuencias.

Las islas de calor
Entre los eventos extremos, el IPCC advirtió que se agravarán aún más las olas de calor, que tienen efectos nocivos para la salud y es la tercera causa de mortalidad para personas con enfermedades prehexistentes y adultos mayores de 60 años.
Ante esta situación, una de las estrategias de adaptación consiste en disminuir las islas de calor de las ciudades. Un fenómeno que se caracteriza porque las altas temperaturas del centro urbano superan a la de los alrededores que no están densamente construidos.
Se estima que para 2070, 1600 millones de residentes urbanos se verán muy afectados por el calor, lo que incrementarán los desafíos y vulnerabilidades existentes.
“Los eventos extremos de calor exacerban las posibilidades de sufrir un problema de salud que te puede llevar a la muerte”, dijo Correa y explicó los niveles térmicos elevados desafían la infraestructura urbana, por ejemplo, con la sobrecarga eléctrica por el uso de aparatos como aire acondicionado, entre otros.

La situación en Mendoza
En la Ciudad de Mendoza el fenómeno de isla de calor alcanza máximas de 10 ºC y valores promedios de 6 ºC, en invierno y verano, esto produce un incremento de aproximadamente 20% en las necesidades de enfriamiento del área metropolitana en base 24 °C, deteriorando las condiciones de confort en los espacios abiertos de la ciudad.
Según lo evaluado por el INAHE, hasta 82 % de las personas sienten algún grado de desagrado por calor en el periodo estival.
De los fundamentos del proyecto que se comenzó a implementar en Ciudad, se destaca que “a escala global, las diferentes simulaciones climáticas estimadas a partir de los modelos de circulación general de la atmósfera (GCMs) marcan un importante calentamiento para la región del Oeste Argentino. Las temperaturas irán incrementándose durante el siglo XXI con aumentos mayores en el verano que en el invierno”.
Y alerta: “Las simulaciones regionales para los territorios de las provincias de San Juan y Mendoza indican aumentos de alrededor de 3 °C en los meses de verano a fines del siglo XXI. En consecuencia, los efectos del cambio climático pronosticados para la región implican mayores temperaturas diurnas y nocturnas y, menor disponibilidad del recurso hídrico”.
Cómo se predecirá
Para hacer esta predicción, el grupo de investigación va a desarrollar una base de datos con las variables de meteorológicas que caracterizan el clima local, la información de las temperaturas superficiales urbanas (LST) y las características de la urbe mendocina, desde la inclusión del tipo de suelo, a los materiales utilizados en las construcciones.
Todos estos insumos permitirán pronosticar el comportamiento de la LST para distintos sectores de la ciudad, bajo distintos escenarios de aquí a los próximos 57 años.
En el largo plazo, se espera que estos resultados sirvan para fortalecer las políticas públicas y a impulsar acciones transformadoras.

A punto de terminarse el 2023, el reciente informe de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) confirmó que este año será el más cálido jamás registrado, con temperaturas globales que aumentarán 1,4 °C por encima de los niveles preindustriales.
Durante la conferencia de las Naciones Unidas sobre el clima que culminará el martes en Dubái, el foco está puesto en el documento final que reflejará los acuerdos para establecer acciones de mitigación en conjunto. Los expertos esperan que se llegue a buen puerto en la decisión de ponerle fin a los combustibles fósiles.
