Rodolfo Suarez.
Rodolfo Suarez.

Sin dudas que mayo quedará en el recuerdo del gobernador Rodolfo Suarez como uno de los meses más convulsionados a nivel político desde que asumió su gestión. Empezando por la caída Portezuelo del Viento, siguiendo con el conflicto -aún no resuelto- con los anestesiólogos y terminando con el escándalo del caso Bonarrico.

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Para algunos especialistas, estas situaciones no necesariamente influirán en las urnas, ya que los escenarios son dinámicos y algunos entienden que la imagen del mandatario podría no verse afectada, porque generalmente responde en virtud de lo que espera la sociedad.

Un repaso

El mes pasado comenzó con una mala noticia que llegó por parte del presidente Alberto Fernández. Para sorpresa del mandatario, desde La Pampa, el jefe de Estado, anunciaba que tomaba postura a favor de la provincia vecina, que solicitó nuevos estudios de impacto ambiental.

Ese baldazo de agua fría no cayó nada bien en la gestión con una obra ya licitada -aunque no adjudicada-, tan publicitada y esperada por la dirigencia local, que lo único que pudo hacer Suarez fue lograr una audiencia donde Fernández se comprometió a apurarse en resolver el laudo para que se le pueda dar otro destino a los recursos.

También en mayo recrudeció el conflicto con los anestesiólogos que presentaron su renuncia masiva al sector público, generando un atraso en las cirugías programadas. Aproximadamente se frenaron unas cinco mil operaciones y todavía sigue la incertidumbre, ya que no hay un acuerdo ante el pedido de los profesionales, que buscan un aumento en sus prestaciones. Tal fue la desesperación del Ejecutivo que tuvo que sancionar una Ley de Emergencia para obligarlos a volver a trabajar, sin embargo, hasta el momento no tuvo mayores resultados.

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Pero, lo que más escándalo generó fue el subsidio de $18 millones que el Ejecutivo iba a entregar a la Fundación Acción Social del exsenador Héctor Bonarrico. Suarez tuvo que derogar el decreto cuando se conocieron las declaraciones del pastor, que dijo que se trató de un “acuerdo político” para que él bajara su candidatura por dentro del frente Cambia Mendoza. Esto desató una ola de críticas desde la oposición y de denuncias penales que llegaron contra el exlegislador y contra el Gobierno provincial.

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Esos no son los únicos problemas que tuvo el mandatario. Además de lidiar con la pandemia del coronavirus, los primeros meses de gestión hubo un gran revuelo popular y político cuando se intentó modificar la Ley 7.722 (antiminera), obligando a Suarez a dar marcha atrás con el tema.

Mientras que en este verano se desató otro escándalo con el director de la Policía, Roberto Munives, que si bien venía de la gestión de Alfredo Cornejo, terminó renunciando a su puesto cuando se confirmó que su pareja tuvo un “pase VIP” para ingresar al Parque Provincial Aconcagua, ya que no estaba vacunada contra el coronavirus.

Mirada especialista

Los analistas políticos coinciden en que se trató de un “mes ruidoso” que dejó frentes abiertos para el gobierno provincial y en el futuro la ciudadanía será la que analizará si decide condenar o premiar a la gestión en las urnas.

Una analista local hizo hincapié en que el conflicto con los anestesiólogos podría servirle a Suarez para “capitalizarlo políticamente”.

“En general, se perciben como una corporación, políticamente no es un tema que impacte en la opinión pública”, explicó la especialista, por lo que considera que Suarez no debería tener problemas con su imagen por este tema.

En cuanto al pastor evangélico, la especialista, si bien admite que puede haber sido un “cimbronazo”, consideró que los ciudadanos se olvidan de estos temas.

“La gente se olvida a los cuatro días porque el hecho no se llegó a concretar. Ante la situación de conflicto, el gobernador lo desestimó y eso lo favorece. En otros estudios hemos rescatado que a Suarez la gente lo percibe como un dirigente que escucha y que es sensible ante las denuncias ciudadanas”, sostuvo.

Para la analista, la parte de la sociedad que está “más politizada” es la que más atención presta a estos casos, mientras que el resto están más preocupados por los problemas de inflación y el desempleo. Tampoco cree que el PJ pueda sacar algún provecho político del caso Bonarrico, teniendo en cuenta que la sociedad está “extremadamente enojada con el peronismo”.

Por su parte, el director de CB Consultora, Cristian Buttié, señaló que en la próxima medición del ranking de gobernadores se verá si estos temas afectaron la imagen de Suarez.

“Estas cosas aparecen en todas las provincias. A veces la gente se olvida. Para ver si hay caída de la imagen tenemos que analizar junio, julio y agosto, si no es algo coyuntural”, explicó el director de la consultora. En la última medición, Suarez se bajó del podio y pasó del segundo al cuarto puesto.

En cuanto a los anestesiólogos, Buttié opinó que “cualquier huelga puede generar incomodidad con la ciudadanía. Muchas veces hacer un piquete con la salud es contraproducente para quien lo ejecuta. La gestión de Suarez es bastante sólida, ha tenido caídas y se ha recuperado. Tiene muy buena imagen en toda la provincia”, explicó.

Otro reconocido consultor tuvo una apreciación más general y su pensamiento radica en que con la crisis actual y con la pandemia, hay un “distanciamiento” entre la gente y la política. Según datos relevados anteriormente, el 45% de los ciudadanos está alejados de todo, mientras que un 55% toma posiciones.

“Eso afecta en términos de cierta despreocupación por lo que esté pasando, pero estos hechos no dejan de generar registro en la gente. Son cosas malas, habrá que ver cuántos toman nota de esto”, sostuvo el encuestador.

En cuanto a los anestesiólogos, también coincidió en que el impacto del conflicto puede ser positivo para la gestión que busca una salida y un acuerdo con los médicos.

“La gente no lee los sucesos tal cual son. Muchas veces interpretan de acuerdo a la propia realidad y al que está enojado le cae mal todo”, insistió.