El paseo Alameda, ubicado al lado Este de la avenida San Martín de Ciudad, cumplirá en agosto 207 años. La zona es considerada un ícono de la historia mendocina por su vinculación con el General José de San Martín y desde su creación ha sufrido remodelaciones.
En el año 2000, la Municipalidad de Mendoza lanzó un plan global de revalorización de la Tercera y Cuarta Sección que tomaba como eje del proyecto la remodelación del paseo. Para entonces, la idea era convertirlo en un polo gastronómico que pudieran disfrutar tanto mendocinos como turistas.
Sin embargo, con el tiempo se instalaron varios locales de comida rápida y algunos boliches, que según los vecinos, terminaron empeorando la zona. Hoy, es visible para quienes circulen por ahí que se transformó en una zona desvalorizada y descuidada.
Desde la comuna capitalina aseguraron que la Alameda es barrida tres veces al día y que el camión regador pasa varias veces encargándose de los jardines. Sin embargo, algunos dueños de bares manifestaron lo contrario. “Hemos tenido que tapar con chapas las bocas de las acequias porque el olor a podrido que sale es insoportable. La gente viene a comer acá y si se sienta afuera, tiene que soportar el hedor. En verano es peor aún”, dijo Daniel Carletti, dueño de un bar.
En el paseo son un clásico los puestos de ventas de flores. Algunos llevan 15 años y otros mucho más ya que los han ido heredando. Una de las vendedoras comentó que ha visto a varios transeúntes caerse ya que muchas de las veredas están rotas y que los discapacitados en sillas de ruedas y las mamás con cochecitos tienen que andan sorteando los baches para no sufrir algún accidente. “Tienen que mejorar las veredas y darle un empujoncito porque se ha venido abajo”, dijo la muchacha que pidió mantener su nombre en reserva.

Los boliches, los ruidos y los vecinos
María Pía tiene 29 años, hasta hace unos meses vivía a una cuadra de la Alameda, pasando Chacabuco, pero decidió no renovar el contrato porque según detalló de miércoles a domingo siempre se encontraba un “borracho vomitando en la puerta” de su departamento y hasta confió que una vez uno intentó “manosearla” luego de decirle varias obscenidades.
Justamente en abril del año pasado, 24 familias presentaron una denuncia a la Municipalidad de Capital “porque hay bares declarados como restaurantes que después se convierten en boliches y también porque ha aumentado la cantidad de prostitutas en la zona”, contó Elena, vecina de las arterias Maipú y Remedios de Escalada.

“Cuando la zona estaba llena de mueblerías no había problemas. Pero la comuna quiso hacer algo parecido a la Arístides y terminó en esto. Los vecinos están en contra de los bares acá, pero la culpa de lo que hoy pasa es de la municipalidad. Además con sólo pasear por una o dos cuadras podés ver que está totalmente abandonada y no vemos voluntad por mejorarla”, dijo Mario, otro vecino de la zona, quien junto a David, un joven que atiende un kiosco de revista, comentaron que ellos desde hace dos años no notan que las autoridades municipales traten de recuperar la alameda.
“Los ruidos molestos son una constante y hace poco mataron a un joven en la puerta de un boliche. Además, los robos en la zona son una constante. Vemos pasar a los preventores de la municipalidad y hay una comisaría cerca, pero aún así hay muchos robos”, contó Lila, una joven que es vecina de la zona hacia el Oeste pero que obligatoriamente debe tomarse el colectivo allí para ir a su trabajo en Las Heras.
Por su lado, Oscar Giuberti, de la Dirección de Comercio e Inspección General de Capital, contó que los comercios de la zona están todos habilitados que no hay ninguno ilegal y que varios tienen permisos como “bares bailables”. Y recordó que la comuna ya no da más habilitaciones para boliches en ningún sector de la Ciudad.
“La idea del anterior intendente fue convertir la Alameda en un polo gastronómico. Actualmente, se está trabajando para darle carácter a la zona tratando de que se coloquen restoranes familiares que sean amigables con el vecinos”, puntualizó el funcionario, quien dijo que ellos controlan que los bares y boliches cumplan con todas los requisitos solicitados por la comuna pero con lo que ocurra de la puerta hacia afuera no pueden hacer nada.
“Tenemos poca colaboración de las fuerzas para controlar la seguridad y la presencia policial es muy importante. Son dos o tres puntos en lo que la presencia de un móvil sería muy buena para evitar grande conflictos. Nosotros colaboramos con los preventores pero necesitamos de la policía”, insistió Giuberti, quien confesó que no le han solicitado por escrito al Ministerio de Seguridad que refuercen la zona con uniformados “porque ellos saben cuál es su trabajo y que lo tienen que hacer”.










