Mariano Recalde lo negó, pero lo cierto es que varios mendocinos tuvieron que volver a Mendoza desde Buenos Aires no en un avión sino en un omnibus de media distancia alquilado por Aerolíneas Argentinas. Una odisea que empezó en medio del caótico panorama que se ha vivido en Aeroparque y que terminó en la aeroestación provincial, pero tras un viaje de 14 horas incómodas y con frío.
Desde fines de la semana pasada, la aerolínea de bandera estatal debió cancelar vuelos y reprogramar 44 a varios puntos del país. Este problema encontró de impreviso a muchos mendocinos que tenían pasaje para volver a la provincia luego de sus vacaciones de invierno en la Ciudad de Buenos Aires.
Mariel García -40 años- llegó el domingo alrededor de las 15 a Aeroparque, y se encontró con un escenario que describió como “caótico”. Largas filas de pasajeros esperando para hacer el correspondiente chek in en la aerolíneas de bandera nacional. “No pudimos hacerlo por la web porque nos salía un cartel que indicaba que lo hicieramos de la manera tradicional”, contó Mariel, que se encontraba junto a su hijo de 10 años y su mamá de 73 años.
La respuesta era la misma para pasajeros que iban a Córdoba, a Salta, a las Catarátas de Iguazú, a Tucumán. “Nos decían que los vuelos estaban sobrevendidos y que no teníamos lugar en el que habíamos comprado“, indicó Lorenzo Yanardi, de 29 años, que viajó con su mujer. En esa misma cola, había varios mendocinos varados en Buenos Aires cuyo vuelo había sido cancelado y reprogramado por la empresa estatal.
“Si hubiéramos querido reprogramar, nos reconocían 350 pesos”.
Desde la oficina de atención al cliente les plantearon una alternativa: esperar 48 horas más para subirse a otro vuelo -esto ya había pasado la semana pasada- o podían subirse a un colectivo alquilado por AA para volver a Mendoza.
-Nota del redactor: en el margen superior de la nota, se encuentran los dos audios que registran el reclamo de los pasajeros mendocinos y la respuesta del personal de AA-.
“Si hubiéramos querido reprogramar, nos reconocían 350 pesos”, explicó Mariel, pero aclaró que no les garantizaban si había lugar.
De esa manera, según indicaron los pasajeros consultados, partieron dos ómnibus con destino a Mendoza. Uno de ellos, fue el que se tomaron solamente nueve pasajeros, entre ellos, Mariel, su hijo y su mamá, junto a Lorenzo y su esposa.
Pero primero tuvieron que esperar varias horas en una confitería de Aeroparque, les prometieron que les iban a hacer un reintegro por lo consumido. Alrededor de las 20, subieron a un colectivo que no contaba con el nombre de la empresa en su exterior y que se encontraba estacionado -junto a otros que salían a distintos destinos del país- sobre Costanera.
El viaje no fue agradable
“Era un coche semicama para hacer citytour, al que se le rompió la calefacción cuando salíamos de Capital“, describieron. No había servicio a bordo ni comida: les ofrecieron el snack de los vuelos de cabotaje -un jugo, un alfajor y una galleta- por lo que tuvieron que parar a la mitad del viaje en una estación de servicio para comprar unos sánguches en una estación de servicio.

Pero además, cuestionaron el gasto extra que tuvo que realizar la empresa estatal por el alquiler del transporte. “Imaginate el costo que es poner un ómnibus para 9 pasajeros y que después vuelve vacío“, criticó Lorenzo.
“Es una empresa pública, nos van a devolver téoricamente, la plata del pasaje, pero hacen ese gasto para 9 personas y no lo hacen para acomodar a esas 9 personas en un vuelo”, objetó Mariel.

Al mediodía de este lunes, llegaron al aeropuerto Francisco Gabrielli -y no en la terminal de ómnibus de Mendoza-.
Ahora, los pasajeros que pagaron sus boletos planean realizar una demanda a Aerolíneas Argentinas por los problemas que les trajo la cancelación y reprogramación no esperada y que generó estrés, angustia y destrato por parte de la empresa.
Si bien les dijeron que el viaje en colectivo lo pagaría la empresa estatal que dirige Recalde, muchos faltaron a sus lugares de trabajo debido a que no esperaban que el regreso de sus vacaciones fuera de esta manera. Entre ellos, la mujer de Lorenzo, que es docente y debía presentarse al primer día de clases, por lo que perdió su presentismo.
Este domingo, Recalde aseguró que no hubo sobreventa de pasajes por parte de la empresa y que, en todo caso, se debió a un récord histórico en la venta de boletos.
