Los suplementos deportivos, en los últimos años, han ganado gran popularidad entre atletas y aficionados al ejercicio, prometiendo mejorar el rendimiento y acelerar la recuperación. Sin embargo, su uso indiscriminado y desinformado puede conllevar riesgos para la salud.
De acuerdo con los expertos, lo importante es entender que si no se hace ejercicio estos suplementos “no sirven”. Además, dejaron en claro que se debe tener presente los diversos tipos de producto que existen: algunos contienen aceites agregados, azúcares, lactosa, aminoácidos, creatina y demás que pueden significar más calorías y, por consecuente, conducir a un aumento de peso.
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El deportólogo Pablo Gastaldi aseguró que como su palabra lo indica, estos productos suplementan el plan nutricional acorde para cada tipo de físico y objetivo planteado.
“Lo ideal es primero entender para qué se quiere consumir y asesorarse con un especialista. ¿Quiénes son los especialistas? Médicos deportivos, nutricionistas deportivos que sean especialistas en suplementación”, informó.
Si el objetivo es ver resultados positivos, se deben mantener “instituciones de control”. Esto quiere decir, según Gastaldi, es que si “se toma alcohol el fin de semana y no se come bien, por más que se utilicen suplementos como la creatina y se entrene, no tiene mucho sentido”.

Germán Ramírez, profesor y especialista en preparación física, advirtió que lo negativo inicia cuando se “consume y no se gasta”. Con esto trata de explicar que al acumularse en el cuerpo, las sustancias que van hacer trabajar principalmente al hígado y a los riñones para tratar de eliminar las que no se consuman.
En tanto, entre los efectos secundarios, Ramírez aportó además la retención de líquido y la dificultad de la digestión. “Y si consumís de más, lógicamente afecta el funcionamiento del hígado y de los riñones“, acotó.
Un claro ejemplo de esto es el de las proteínas, ya que son complementos a los que se acude cuando la persona necesita un “extra” del macronutriente, porque con la alimentación no llegan a cubrir el requerimiento diario. Si se es bien utilizado, los beneficios radican en una aceleración del metabolismo, favorece el descenso de peso y fomenta el desarrollo de la masa muscular.
Según un estudio publicado el pasado mes de enero en la National Library of Medicine, perteneciente al National Center for Biotechnology Information, el consumo habitual de proteína en polvo tiene asociado varios posibles efectos perjudiciales. Entre ellos, se encontró que un consumo elevado y prolongado de proteína en polvo podría estar relacionado con daño hepático y renal, especialmente en personas con funciones hepáticas y renales comprometidas.

Además, el estudio señaló una asociación entre el consumo de este suplemento y el desarrollo de acné, particularmente en culturistas y adolescentes. Se puede llegar a observar casos en los que la gravedad del acné aumentó con la suplementación y mejoró tras la interrupción del consumo.
Los mitos de la suplementación
Los especialistas consultado por El Sol se encargaron de romper algunos mitos que recaen sobre estos productos:
1. Mito: los suplementos ayudan a perder peso corporal en poco tiempo y sin esfuerzo.
Realidad: no están diseñados para el tratamiento del sobrepeso, sino que algunos contienen ingredientes como fibra o inhibidores del apetito provocan disminución en la ingesta de alimentos.
2. Mito: se haga o no ejercicio el consumo de proteína aumentará la fuerza y la masa muscular.
Realidad: ningún suplemento garantiza el aumento de masa muscular si no se hace ejercicio y se lleva una buena alimentación.
3. Mito: todos los suplementos alimenticios son iguales y pueden ser usados por cualquier persona.
Realidad: los suplementos ofrecen una amplia variedad de opciones para completar la nutrición. Es necesario consultar a un nutricionista para que recomiende según las necesidades específicas de cada consumidor.
Los distintos tipos
De acuerdo con la evidencia científica y consideraciones prácticas que determinan si un producto es seguro y si mejora efectivamente el rendimiento deportivo, los alimentos y suplementos deportivos se puede llegar a dividir en cuatro grupos:
- El grupo A: incluye productos especializados con fuerte evidencia de beneficios en eventos específicos, como bebidas deportivas, geles, hierro, cafeína, beta-alanina, bicarbonato y creatina, entre otros.
- El grupo B: merece más investigación. Incluye compuestos alimentarios con propiedades antioxidantes y antiinflamatorias. Por ejemplo: jugo de cereza agria, curcumina, vitamina C y colágeno.
- El grupo C: carece de evidencia científica que respalde su uso. Estos incluyen (entre otros) magnesio, ácido alfa lipoico, HMB, BCAA, leucina, vitamina E y más.
- El grupo D: incluye productos con un alto riesgo de dar positivo en una prueba de dopaje: efedrina, DMAA, estimulantes a base de hierbas, prohormonas, potenciadores hormonales, entre otros.
