Foto ilustrativa.

Los cigarrillos electrónicos, mejor conocidos como vapers, surgieron como una alternativa para aquellos jóvenes que buscan evitar el cigarrillo común. Sin embargo, en los últimos años, los especialistas han puesto el ojo sobre esta práctica, ya que podrían generar una cierta “dependencia”.  

La psicóloga Marta Hintuchi explicó que los vapers, a diferencia de lo que se puede encontrar en redes sociales, “caen en la misma línea de cualquier otro objeto con el que se puede generar una dependencia. El hecho del consumo habitual es lo que da lugar a la dependencia física”.

Vapers, un artefacto que los especialista “no recomiendan”.

“Cuando esto se hace durante una determinada cantidad de tiempo y se le da a ese objeto, en este caso vapear, una función dentro de lo cotidiano y dentro de su dinámica psíquica, se crea la vínculación constante”, detalló la especialista ante la suba en el consumo de los aparatos.

Lo que destaca la psicóloga es que el centro de atención debe recaer en la situación de deseo que se genera en los vapeadores y de allí desprender el motivo que lleva al consumo de los mismos. A raíz de ello, el tratamiento brindado por los profesionales debe ocuparse del consumo problemático de una sustancia o, en su defecto, del objeto.

El fenómeno de la adicción 

De acuerdo con el médico psiquiatra Manuel Vilapriño, la creación de los cigarrillos electrónicos ha sido “controversial”. Sobre todo entiendo como un artefacto que invita a “favorecer la abstinencia del tabaco”, pero que en su afán por lograrlo “generó otro tipo de fenómenos aditivos”.

Cigarrillos electrónicos, una iniciativa que busca evitar el tabaco.

“Para que se genere la adicción de este tipo de vapers, entran en jugo lo social con lo psicológico. Porque algunos incluso tienen nicotina y no se descarta que posean un perfil tóxico y hasta aditivo”, informó Vilapriño.

Entre los comportamientos que caracterizan a las personas que vapean, el especialista señaló que no se trata de una conducta “totalmente adictiva” pero que sí presentan “una necesidad muy ligada”.

“Si bien no es la misma agresividad la de vapear que la del tabaco, si es similar la forma de canalizar los fenómenos ansiosos, de angustia que generan el deseo de hacerlo”, afirmó el psiquiatra. 

Quiénes son los que más los consumen

Al tratarse, en muchos casos, de una cuestión social, Vilapriño abrió el abanico de posibilidades y reconoció que “los jóvenes” entre los 18 y los 35 años, son los que más consumen los vapers.   

Los vapers, una moda que crece cada vez más entre los jóvenes.

“Hay diversos factores que interpelan esta situación, incluso podría tratarse de una especie de ‘moda’ y no de personas que los utilizan como un escape del cigarro tradicional”, concluyó el profesional.

En cuanto a la idea de que la adicción del vapeo sea una “enfermedad mental”, Vilapriño dejó en claro que “si” pero que en no todos los casos puede definirse de esta manera. Además, es “un fenómeno que puede haber comenzado como un consumo esporádico y se transforma en algo adictivo”.

“Esto implica que el funcionamiento o el compromiso de todo un sistema va más allá de lo psicológico y de lo social. Es fundamentalmente también en lo que hace al metabolismo neuronal”, indicó. 

Cuál es la situación en Mendoza

El Departamento de Asistencia Médico Social Universitario (DAMSU), de la Universidad Nacional de Cuyo, hace tiempo presentó un “Programa para dejar de fumar”, el cuál podía realizarse de manera grupal o individual.  

Los peligros que se esconden detrás de los cigarrillos electrónicos.

Durante este espacio, se trabajó la prevención para la no iniciación en el consumo de tabaco a través de un abordaje, principalmente, en ámbitos escolares. Además, desde el DAMSU incentivaron a la promoción de ambientes libres de humo de tabaco por intermedio de campañas educativas.

La doctora Diana Calderón, integrante del equipo del “Programa para dejar de fumar”, planteó la idea de que los cigarrillos electrónicos, al igual que otros elementos, emiten vapores tóxicos que son inhalados por las personas.

“El uso de estos dispositivos, además del potencial riesgo que representa para personas con patologías cardiovasculares, pueden inducir la dependencia a la nicotina”, expresó. 

Por último, Calderón exigió que es necesario tomar medidas protectoras ante las sospechas fundadas por los expertos de que estos vapers son un riesgo grave para la salud pública y del medio ambiente.