El Impuesto Automotor volvió a exhibir una anomalía persistente: no hay dos provincias que cobren lo mismo por lo mismo. En ese tablero desigual, Mendoza quedó del lado más liviano.
Un informe del Instituto de Economía de la Universidad Argentina de la Empresa (INECO) ubicó la tasa promedio nacional en 1,93% del valor fiscal del vehículo. Mendoza se posicionó por debajo, con 1,83%, y se metió entre las tres jurisdicciones con menor carga. Córdoba (1,07%) y Buenos Aires (1,59%) completaron ese grupo.
En contraste, Río Negro (3,50%), Entre Ríos (3,33%) y San Luis (2,94%) se ubican entre las que exigen los mayores porcentajes sobre el valor del automóvil.

El dato cobra sentido cuando tiene en cuenta la forma de cálculo. Cada jurisdicción define su propio esquema impositivo, lo que genera una amplia dispersión en los valores que deben afrontar los propietarios:
- CABA, Buenos Aires, Córdoba y Entre Ríos aplican una combinación de cuota fija y tasa variable según el valor del auto.
- Catamarca, Chubut, Corrientes, Formosa, Jujuy, La Rioja, Misiones, Río Negro, Salta, San Juan, Tierra del Fuego y Tucumán establecen una tasa fija para todos los segmentos.
- Santa Fe utiliza un sistema basado en la antigüedad del vehículo.
- Mendoza, La Pampa, Neuquén y San Luis tienen esquemas variables solo por valor, sin cuota fija.
El promedio nacional —1,93%— no surge de un simple cálculo aritmético: se pondera por población. Eso termina reflejando una desigualdad estructural dentro de un sistema progresivo: los autos de mayor valor abonan una proporción mayor en concepto de patente.
Los vehículos elegidos como referencia para los diferentes segmentos fueron:
- Volkswagen Gol (gama baja): tasa promedio de 1,54%
- Fiat Cronos (gama media): tasa promedio de 2,05%
- Toyota Hilux (gama medio-alta): tasa promedio de 2,81%
- Audi Q2 (alta gama): tasa promedio de 3%
Cuánto paga un mendocino
Mendoza suele figurar en debates tributarios por el peso de impuestos patrimoniales y tasas municipales. En este caso, la denominada “patente” quedó por debajo de la media nacional y bastante lejos de los distritos más caros.
Como se dijo, el estudio dividió los vehículos en cuatro segmentos y estimó la carga efectiva en cada provincia. Para Mendoza, el esquema fue escalonado:
- Gama baja: 1,60%
- Gama media: 1,80%
- Gama media-alta: 2,50%
- Gama alta: 2,50%
El esquema mantiene progresividad, pero con tasas contenidas en comparación con otras provincias. En términos concretos, esa diferencia se traduce en algo simple: tener un auto radicado en Mendoza cuesta menos que en buena parte del país.
Mendoza en el tablero nacional
El informe también aportó otra referencia: el tamaño del parque automotor. Entre 2014 y 2026, Mendoza registró 183.286 patentamientos, con una relación de 87 vehículos cada mil habitantes.
No es un mercado marginal. Pero tampoco uno de los más densos. Esa combinación —parque intermedio y carga moderada— ubica a la provincia en una zona de menor presión relativa.
El trasfondo no cambia. La patente sigue funcionando como un impuesto al patrimonio: define cuánto se paga el valor del vehículo, no su uso real. Dos autos que circulan lo mismo pueden tributar cifras muy distintas.
Ahí se abre una discusión que ya no es sólo técnica. Se habla de migrar hacia un esquema atado a la circulación —uso, peso, tipo de unidad—, pero cualquier cambio impacta de lleno en la recaudación.
En Mendoza, además, esa recaudación tiene un reparto definido: el 70% queda en los municipios y el 30% en la Provincia. Ese dato explica por qué, más allá del debate conceptual, el sistema se mantiene.
