Veterinaria clínica en pequeños animales.
Imagen ilustrativa.

El Gobierno avanzó con la regulación en el uso del cannabis medicinal para la medicina veterinaria. A través de una resolución del Ministerio de Gobierno, Infraestructura y Desarrollo Territorial, la Provincia creó el programa REPROVET, un registro oficial que controlará la prescripción, el cultivo y el acceso seguro a los derivados de la planta para todas las especies animales que padezcan enfermedades tratables con esta terapia.

La medida se apoya en el avance legal que reconoce a los animales como seres sintientes y sujetos de derecho, lo que obliga al Estado a garantizarles prácticas clínicas seguras.

El nuevo esquema establece un control estricto sobre quiénes pueden recetar y producir el aceite y otros derivados. Para esto, las autoridades abrieron el Registro de Médicos Veterinarios Prescriptores, donde los profesionales matriculados en Mendoza deberán inscribirse obligatoriamente si quieren indicar estos tratamientos.

Los veterinarios interesados tendrán que demostrar formación específica en medicina cannabinoide, no registrar sanciones éticas y renovar su habilitación cada tres años, asumiendo la responsabilidad de cargar el historial clínico de cada animal y las dosis exactas en la plataforma oficial del programa.

La normativa también contempla la figura del veterinario cultivador y otorga permisos excepcionales para la siembra y producción a profesionales, asociaciones civiles y fundaciones debidamente constituidas que se dediquen al cuidado animal.

Estos permisos estarán limitados por una escala estricta según la cantidad de pacientes atendidos. Por ejemplo, en cultivos de interior, cada planta en floración equivaldrá a un paciente activo, permitiéndose un máximo anual de plantas distribuidas en varios ciclos productivos para evitar desvíos comerciales o de uso humano.

Para los dueños de las mascotas, identificados formalmente en la norma como tutores responsables, el programa emitirá un certificado oficial que los habilitará legalmente a tener y administrar los preparados recetados. Este documento, personal e intransferible, perderá validez si el tratamiento termina o si el animal fallece.

Además, el texto aclara que los tutores no quedan autorizados a cultivar de forma particular bajo esta modalidad, ya que esa tarea queda reservada exclusivamente a los profesionales y entidades registradas.

Con el objetivo de garantizar la seguridad de los animales, el gobierno mendocino exigirá que todos los productos cannábicos pasen por un control de calidad en laboratorios acreditados, que determinarán la composición exacta de cada lote.

Asimismo, las fundaciones y los veterinarios autorizados a cultivar tendrán que presentar informes semestrales detallados con el avance clínico de los animales y el movimiento de sus plantas, asegurando un seguimiento transparente basado en la evidencia científica.

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