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La focaccia es una preparación tradicional italiana que se caracteriza por su masa aireada, su superficie cubierta con aceite de oliva y su sabor delicado. Aunque suele servirse como acompañamiento, también puede disfrutarse sola, como parte de una picada o incluso utilizarse para preparar sándwiches. Su elaboración requiere pocos ingredientes y ofrece un resultado tan vistoso como delicioso.

Ingredientes

  • 500 g de harina 0000
  • 10 g de levadura seca o 25 g de levadura fresca
  • 300 ml de agua tibia
  • 4 cucharadas de aceite de oliva
  • 10 g de sal
  • Romero fresco o seco a gusto
  • Sal gruesa o escamas de sal (opcional)

Paso a paso

  1. En un recipiente, disolver la levadura en el agua tibia y dejar reposar unos minutos.
  2. Colocar la harina en un bowl amplio, agregar la sal y mezclar.
  3. Incorporar el agua con la levadura y dos cucharadas de aceite de oliva.
  4. Amasar durante unos 10 minutos hasta obtener una masa lisa y elástica.
  5. Cubrir el recipiente y dejar leudar durante aproximadamente una hora o hasta que duplique su volumen.
  6. Aceitar una fuente o placa para horno y extender la masa con las manos.
  7. Realizar pequeñas hendiduras sobre la superficie con la punta de los dedos.
  8. Rociar con el resto del aceite de oliva, distribuir el romero y agregar sal gruesa si se desea.
  9. Dejar reposar unos 20 minutos más.
  10. Cocinar en horno precalentado a 220 °C durante 20 a 25 minutos, hasta que la superficie esté dorada.

Cómo servirla

La focaccia puede acompañar tablas de fiambres y quesos, sopas, ensaladas o platos principales. También admite ingredientes adicionales como aceitunas, tomates cherry, cebolla morada o queso, que permiten personalizar la receta según los gustos de cada hogar.

Con ingredientes simples y una preparación accesible, la focaccia demuestra por qué es uno de los panes más populares de Italia. Su textura esponjosa, el aroma del aceite de oliva y el romero la convierten en una opción ideal para compartir y disfrutar en cualquier ocasión.