Rusia lanzó durante la noche más de 700 drones y misiles sobre distintas regiones de Ucrania, dejando un saldo de al menos 13 personas fallecidas y decenas de heridos, entre ellos varios niños, según informaron las autoridades ucranianas.

Los ataques impactaron principalmente en la capital, Kiev, y en la ciudad de Dnipro. De acuerdo con los reportes oficiales, nueve personas murieron en Dnipro y otras cuatro en Kiev, mientras los equipos de emergencia continuaban trabajando entre los escombros de edificios residenciales alcanzados por los bombardeos.

Kiev bajo fuego

La capital ucraniana vivió una madrugada marcada por el sonido constante de drones y fuertes explosiones. Grandes columnas de humo se elevaron sobre distintos sectores de la ciudad luego de que misiles y drones impactaran cerca de estaciones de servicio, obras en construcción, viviendas y complejos de departamentos.

El alcalde de Kiev, Vitali Klitschko, pidió a la población permanecer en refugios ante la continuidad de los ataques. Además, confirmó que existía preocupación por posibles personas atrapadas bajo los restos de edificios colapsados.

Las explosiones también provocaron incendios y cortes de energía en varios sectores de la ciudad, complicando las tareas de rescate y asistencia a los afectados.

Más de 700 drones y misiles

La Fuerza Aérea de Ucrania informó que Rusia lanzó más de 700 drones y misiles durante la ofensiva nocturna. Según el balance oficial, 642 de esos objetivos fueron interceptados y destruidos por los sistemas de defensa aérea.

A pesar del elevado porcentaje de derribos, varios proyectiles lograron impactar en zonas urbanas e instalaciones estratégicas, provocando daños materiales y víctimas fatales.

En la ciudad de Járkov, ubicada en el noreste del país, al menos 10 personas resultaron heridas, incluido un niño, tras nuevos ataques con drones y misiles. Mientras tanto, en Zaporiyia, una instalación industrial también sufrió impactos directos.

Rusia justificó los bombardeos

El Ministerio de Defensa ruso aseguró que la ofensiva fue una respuesta a recientes ataques ucranianos. Moscú había advertido días atrás que llevaría adelante “ataques sistemáticos” luego de acusar a Kiev de atacar una residencia estudiantil en una zona ocupada del este de Ucrania.

En un comunicado difundido tras los bombardeos, las autoridades rusas afirmaron que “todos los objetivos designados fueron alcanzados” y calificaron la operación como una respuesta militar a acciones previas de Ucrania.

Mientras los ataques se desarrollaban en Ucrania, las autoridades del Krai de Krasnodar, en Rusia, informaron sobre un incendio en la refinería de petróleo de Ilsky tras un presunto ataque con drones. Según los servicios de emergencia, no se registraron víctimas.