El Gobierno de Mendoza avanzó en el ordenamiento de la producción de cannabis terapéutico mediante una resolución conjunta de los ministerios de Gobierno, Producción y Salud. La Provincia busca adaptar sus normas locales a los recientes cambios exigidos a nivel nacional por el REPROCANN, con el objetivo de garantizar la seguridad sanitaria, rastrear el origen de las plantas y proteger los datos personales.
Esta medida establece nuevas reglas de juego para pacientes, cultivadores solidarios, asociaciones civiles y empresas que lleven adelante proyectos de investigación y desarrollo.
El nuevo reglamento provincial define con precisión los límites de espacio y cantidad de plantas permitidas para cada categoría, unificando los criterios de fiscalización bajo un esquema de gestión estricto.
A partir de ahora, tanto los terceros cultivadores como las fundaciones y personas jurídicas deberán presentar de forma obligatoria el plan de cultivo denominado REPRO-MENDOZA. Este documento funcionará como una declaración jurada para controlar la infraestructura de las plantaciones y evitar cualquier tipo de desvío ilegal de la producción.
La normativa provincial incorpora herramientas para regular el día a día de la actividad, como la aprobación de un consentimiento informado bilateral, que formaliza el acuerdo médico y el tratamiento del paciente.
Además, la resolución implementa la Guía de Traslado de Cannabis Medicinal, una credencial obligatoria que facilitará la circulación segura y legal del material vegetal dentro del territorio mendocino, evitando inconvenientes con las fuerzas de seguridad durante el transporte de los aceites o flores.
Para asegurar el cumplimiento de estas pautas, las áreas administrativas coordinarán tareas operativas con el Instituto de Sanidad y Calidad Agropecuaria Mendoza (ISCAMEN). Este organismo se sumará a las inspecciones para verificar la sanidad y la trazabilidad de los cultivos en toda la provincia.
