Una blusa y una falda blanca impecables que simboliza a las enfermeras de antaño es lo que luce Margarita en cada Vendimia. Sonriente y con mucha energía, la mujer asegura que a pesar de sus 80 años está lista “para servir al público”.

“Llevo 52 vendimias y todas las fiestas son distintas”, aseguró Margarita, quien estaba junto a los efectivos policiales y los profesionales de la Cruz Roja.

Su experiencia indica que trabajó en el ejército y en Gendarmería y asegura que siempre estuvo en servicio, vacunando a todos los que la necesitaron. Menos en la pandemia de Covid-19, que no le permitieron inocular por su avanzada edad.

“Si me necesitan voy a estar, mientras mi cuerpo aguante porque amo lo que hago”, señaló.

La pasión por su profesión lo transmitió a su familia que siguieron sus pasos y actualmente se dedidan a la medicina. “Mi mamá fue enfermera, también hay un psicólogo y ahora hay una que se quiere dedicar también a la enfermeria”, contó Margarita.

“He nacido para estar al servicio de los demás y no me aburro con lo que hago”, opinó.