El arzobispo de Mendoza y recién nombrado presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, Marcelo Colombo, brindó un análisis sobre el panorama político y social del país, desde su mirada como líder religioso y apuntó contra las decisiones económicas del país, específicamente por su efecto en los sectores marginados.
Durante una entrevista en el programa Opinión de LVDiez, Colombo destacó la importancia de la misión eclesial en tiempos de crisis, dado que la Iglesia “tiene como tarea fundamental ser un puente para la reconciliación y el diálogo en la sociedad”.
Colombo enfatizó la necesidad de “anunciar a Jesucristo” como una fuerza transformadora que puede impactar de manera positiva en la vida social.
“Nuestras estructuras deben ser de diálogo, consenso y construcción de respuestas en común”, afirmó, enfatizando la necesidad de ofrecer un aporte concreto en momentos críticos para Argentina. Además, resaltó la relevancia del trabajo regional en la Conferencia Episcopal, que permite atender las particularidades de cada zona del país.
El arzobispo también reflexionó sobre la pérdida de confianza en las instituciones, un fenómeno que afecta no solo a la política y los medios, sino también a la Iglesia. “Después de críticas, muchas ajustadas y necesarias, otras despiadadas, las instituciones, incluida la Iglesia, pueden salir fortalecidas”, comentó. Según Colombo, la polarización actual, que identifica con el término “grieta”, debe ser superada mediante un esfuerzo conjunto para sanar heridas y construir consensos.
La opinión de Colombo sobre las políticas económicas de Javier Milei
Respecto al modelo económico propuesto por el presidente electo Javier Milei, Colombo destacó que “la mirada económica siempre debe tener como centro a la persona”. Para el religioso, la economía no puede ser un fin en sí misma, sino un medio para garantizar el bienestar de todos, especialmente de los más vulnerables: “Ordenar algunos aspectos de la vida económica no deberían hacerse a costa de los jubilados ni de los sectores más empobrecidos”.
Cuando se le preguntó si creía que se estaba dejando de lado a los sectores más vulnerables, Colombo fue contundente: “Es un sector que viene sufriendo hace mucho el deterioro”. El arzobispo hizo hincapié en la necesidad de reconocer el esfuerzo de las generaciones pasadas, que legaron tanto al país, y abogó por una sociedad que no descarte a sus miembros más frágiles.
Finalmente, Colombo negó ser peronista, afirmando que su labor no tiene afiliación partidaria, sino un claro enfoque en el cuidado de la gente. “Sí soy cristiano y velo por el bien de la gente”, concluyó.
