Una familia mendocina de Luján de Cuyo vive un doble drama luego de que uno de sus integrantes fuera diagnosticado con leucemia aguda, por lo que se encuentra internado en la terapia intensiva del Hospital Central. A eso se suma que no cuentan con los recursos suficientes para abastecerlo de pañales y otras necesidades, viajar hasta Ciudad todos los días y comer lejos de casa.
Ante esta situación, piden ayuda para poder cubrir los gastos de cuidado y acompañar al paciente, Joel Buenanueva, de 26 años.
El joven se encuentra en lista de espera para recibir un trasplante de médula ósea, según detalló su mamá Jaquelina Buenanueva, quien es jefa de familia y no tiene trabajo desde hace 11 meses, ya que pasa los días enteros dedicada al cuidado de su hijo internado, el mayor de tres hermanos.
Jaqui contó a El Sol que viaja todos los días desde Agrelo hasta el Hospital Central “juntando moneda por moneda para pagarme el pasaje”, con la panza igual de vacía que su billetera y sabiendo que serán muchas las horas que deambulará por el lugar esperando un parte médico.

Sin dudarlo, repite esa rutina a diario desde hace casi un año, únicamente para compartir los 15 minutos que le permiten estar junto a su hijo en la UTI.
Saldo en la SUBE, pañales de adultos y alimentos son las necesidades más urgentes de esta familia. También mejoras en la vivienda que comparten, teniendo en cuenta los cuidados que necesitará Joel al volver a casa.
“Apenas me alcanza para venir a verlo y para recibir el parte médico todos los mediodías. No tenemos ni para comer“, expresó Jaqui.
“Somos muy humildes, lo que para otro es insignificante, a nosotros nos ayuda muchísimo y estaremos agradecidos eternamente y de corazón con quien nos extienda una mano en este momento tan duro”, agregó la madre.
A Joel le diagnosticaron leucemia aguda en enero de este año. No posee obra social, y por eso quedó internado en el Central, donde se le practica quimioterapia desde entonces, pero una inesperada complicación empeoró la situación: por el catéter mediante el cual le aplicaban los fármacos, “le ingresó una bacteria a la sangre y ahora su estado es muy delicado“, contó la mamá.
La vivienda en la que viven los cuatro integrantes de la familia es precaria, detalló Jaqui, quien explicó que “está muy lejos de poder brindarle las comodidades mínimas que necesita Joel para vivir dignamente y recuperarse”.
“Si le dieran el alta, no tengo dónde llevarlo ni con qué darle de comer”, sostuvo.

“Me lo he llevado en micro descompuesto hasta Agrello muchas veces, y también otras lo hemos traído así, desvanecido”, expresó.
Yaqui explicó que es sostén económico de su familia, de Joel y sus otros dos hermanos, pero que al tener que permanecer día y noche al pendiente de su hijo no puede trabajar desde hace meses y, por lo tanto, no tiene ingresos. Recibe una pensión no contributiva por ser diabética y haber sufrido un ACV tiempo atrás. Sin embargo, antes de que la salud de Joel se deteriorara, Jaqui era trabajadora rural y su hijo le ayudaba en esta tarea o se encargaba de sus hermanos.
Pese a sus necesidades, el joven articulaba un pequeño merendero para chicos sin recursos de El Carrizal. “Juntaba alimentos para que todos comieran algo cada día. Además, los entrenaba en una escuelita de fútbol, todo con mucho amor y sin recursos”, contó Jaqui.
“Somos sólo nosotros. No tenemos más familia que nos apoye. Sé que hay mucha gente de alma buena, pero lamentablemente hay tanta desconfianza y miedo en la calle que ya no creemos en nada. Cuando me he acercado a alguien a pedirle ayuda, desconfían”, explicó Jaqui.
Quien desee colaborar con esta familia puede comunicarse al 2612080980.
