Festejar un cumpleaños infantil no es nada barato. Con la crisis económica muchos padres mendocinos comenzaron a ingeniarse la celebración y hoy la tendencia es agasajar al niño el mismo día que nació, sacrificando la comodidad del fin de semana. Esto implica un ahorro significativo que se refleja, sobre todo, en el alquiler de salones.
La nueva modalidad, puesta en marcha por muchos padres, consiste en festejar el cumpleaños exactamente el día en que nació el niño, sin importar si cae lunes, martes o cualquier otro día laboral.
Esta decisión, aunque pueda implicar un esfuerzo logístico para algunos invitados, representa un alivio considerable para el bolsillo de los papás del cumpleañero.
Un alivio para el bolsillo que no se negocia
No hay dudas que este cambio de tendencia está dado, entre otros aspectos, por la marcada diferencia de precios entre el alquiler de un salón de fiestas durante un día de semana y un fin de semana o feriado.
Según consultas realizadas por El Sol en diversos salones de eventos infantiles, el ahorro puede oscilar entre los $20.000 y los $50.000, una suma nada despreciable en el contexto económico actual.
“Antes, la mayoría de los padres buscaban el sábado o el domingo para el cumpleaños de sus hijos, para que pudieran asistir todos los familiares y amigos sin problemas de trabajo o escuela“, comentó Laura, dueña de un salón de fiestas en Godoy Cruz.
Sin embargo, agregó que “en los últimos meses se ha notado un aumento significativo de consultas y reservas para días de semana. El factor económico es determinante“, agregó.
Menos invitados, menos gastos: la nueva fórmula de los festejos
Esta tendencia de celebrar entre semana viene acompañada de otros ajustes para reducir costos.
Celebrar en día de semana permite que el festejo se realice en horario de la siesta (de 16 a 19) o tarde/noche (19 a 22), lo cual implica un menú mucho más económico si se tiene en cuenta que si el festejo se realiza durante el fin de semana, por lo general, es en el horario del almuerzo.
Por otro lado, al hacer la celebración durante un día laboral, se acota mucho la lista de invitados, ya que a muchos les resulta imposible acomodar sus horarios. Esto, claramente, ayuda para que el gasto en comida sea menor.
“Antes celebraba los sábados, para comodidad no sólo de nosotros que trabajamos durante la semana, sino de los padres de los otros chicos. Esto implicaba un presupuesto grande en comida, ya que había que pensar en un almuerzo y, no sólo asistía el niño con un adulto, sino que iba el menor con sus dos padres, lo cual implicaba un gasto extra“, indicó Agostina, mamá de un menor de 5 años.

La mujer, además, aseguró que este año decidió festejar durante la semana y el ahorro fue considerable: “Lo hice en un pelotero, no en un salón de fiestas y me ahorré 30 mil pesos por el hecho de hacerlo día de semana. Evité alquilar inflables para divertir a los chicos y en la comida también ahorré, ya que no fue un almuerzo y sí se notó una baja considerable, pero no de niños, sino de adultos, la mayoría fue con su mamá“.
A la hora de armar el menú para los cumpleaños, los padres consultados indicaron que para los niños prefieren optar por menús infantiles que se ofrecen en los mismos salones y a eso se le agrega algo para los adultos.
“Hice unos sandwiches de miga, compré unas masas finas y snacks. Eso fue lo que les ofrecí a los adultos, en tanto, para los chicos compré en el mismo salón de eventos panchos, que costaron $30.000“, contó Bárbara, otra mamá consultada que optó por celebrar en un pelotero.

A la hora de comprar la torta, también hay una tendencia marcada y es que la mayoría de las madres opta por la chocotorta golosinera que, dependiendo el tamaño ronda entre los $25.000 y $35.000, mucho más accesible que una torta convencional, cuyo costo supera los $80.000.

Festejos más relajados
La realidad económica parece ser el principal motor de este cambio de tendencia. La inflación y la pérdida de poder adquisitivo obligan a las familias mendocinas a ajustar sus gastos en todos los ámbitos, y los festejos infantiles no son la excepción.
La prioridad en las familias, más allá del salón, el día del festejo y demás, es la alegría del niño por sobre la comodidad del calendario.
Incluso, se observa que los padres realizan festejos muchos más relajados y sin tanta presión. Por ejemplo, ya ni siquiera se gastan fortunas en las tradicionales bolsitas de golosinas.

“Cada vez vienen más vacías las bolsitas y mucho tiene que ver con que los padres ya prefieren que sus hijos no consuman tantos dulces. En su lugar, se estila dar un souvenir que puede ser un juguete pequeño o algo didáctico“, contó otra mamá.
