La Biblioteca Pública San Martín es uno de los sitios patrimoniales más destacados de Mendoza. Abrió sus puertas el 9 de julio de 1822 y, desde entonces, se convirtió en un emblema patrimonial. Hoy, con una nueva resignificación en cuanto al rol que cumple en la comunidad, la entidad cuenta con más de 5 mil socios activos.
De ser el lugar en el que se iba sólo a leer libros, hoy la biblioteca se ha transformado en un gran centro cultural.
“La biblioteca articula un montón de actividades, siempre ancladas a la literatura. Esto se genera por una demanda de la sociedad y sus nuevos modos de consumo y también porque se busca implementar una serie de actividades para que los edificios se tornen más dinámicos y con un público muy activo”, contó a El Sol Fabián Sama, actual director de Estrategias Culturales y coordinador de la sede ubicada en la Alameda.

La resignificación de la San Martín
En los tiempos que corren, las autoridades han determinado ampliar el modo de ser de la biblioteca que actualmente está afirmada en talleres de diferentes temáticas que, de algún modo, siempre tienen que ver con la realidad cultural de la comunidad.
“La finalidad de incorporar talleres a la entidad fue para no sólo ampliar el número de concurrencias, sino para que los lectores después articulen lo aprendido con la bibliografía dispuesta en el lugar. Hoy estamos trabajando en la resignificación del rol de la biblioteca”, consignó Sama.
Un dato interesante que se suma entre las actividades es el vino. “Por estos días lanzamos un encuentro interesante que tiene al vino y a la literatura como protagonistas. Estamos trabajando en un concepto de cultura para el turismo, no de turismo cultural. La biblioteca se va amoldando a estos nuevos tiempos”, contó Sama.
“Si San Martín hoy viera cómo está la Biblioteca, creo que estaría feliz por su pensamiento vanguardista y moderno, hubiera entendido perfectamente que la biblioteca sea un centro de reinterpretación de una comunidad desde muchos sitios. Ahí se vuelve una biblioteca viva“, agregó el titular de Estrategias Culturales.
A la hora de dar cuenta del estado de la San Martín en la actualidad, Sama aseguró que “goza de muy buen estado de salud porque tiene gestión, equipo, un edificio maravilloso y porque se ha ido reponiendo una agenda que siempre estuviera relacionada con la literatura”.

¿Una biblioteca acéfala?
Cuando uno ingresaba a estos imponentes edificios siempre se encontraba con un director cuyo perfil sorprendía por su enorme conocimiento literario y bibliotecario. En la actualidad, las cosas cambiaron y, de hecho, la última directora que comandó la Biblioteca Pública General San Martín fue la prestigiosa Marta Babillón, durante el gobierno de Alfredo Cornejo.
Pero la gestión de Rodolfo Suarez optó por no nombrar a ningún directivo. Es decir, la entidad no permanece acéfala, sino que es coordinada por el propio Sama que, según contó, desde Cultura planifica las actividades con los mismos trabajadores del edificio.
“La San Martín ha tenido grandes directores y todos han tenido una formación bibliotecaria, algo fundamental, ya que un archivo como el de la entidad tiene que tener profesionales con conocimiento de manejo, pero al ampliarse el modo de ser de la biblioteca ya no es necesario contar con esa figura”, explicó Sama.
Según pudo averiguar este medio, son muchos los empleados del lugar que estarían disconformes con la ausencia de un directivo.
De hecho, el 18 de marzo los trabajadores pidieron por escrito una reunión a la ministra de Cultura, Nora Vicario, y nunca tuvieron respuesta por parte de la funcionaria.
Luego de esto, una empleada del edificio fue nombrada para manejar la parte administrativa, pero fue tal el estrés adquirido que hoy se encuentra con licencia.
“Tenemos muchas cosas por ajustar, seguro; muchas cosas para rever; que en el futuro se pueda nombrar a algún director, seguro, pero nadie puede decir que la Biblioteca hoy no goza de buena salud. La gente que está trabajando allí es personal con historia”, refirió Sama.

Quejas por poco personal
A pesar de las renovaciones que se han implementado en el edificio, puertas para adentro, la situación no sería color de rosas. Lo cierto es que las responsabilidades a la hora de afrontar cada actividad son muchas para los pocos empleados que allí trabajan: 14 agentes de planta permanente y 6 docentes en misión especial.
“La Biblioteca Pública General San Martín es un lugar que no puede asimilar cualquier perfil de persona para que uno la contrate y le dé un lugar. Llevo muchos años en el Estado y aprendí que no se trata de rotar gente, sino de buscar perfiles muy profesionales y capacitados”, consignó Sama.
El funcionario admitió que es probable que falte personal, incluso, porque hoy la entidad funciona en horarios normales de 8.30 a 19.30 y la fluctuación de público es muy variable, pero indicó que no se reforzará con personal que no sea especializado.
“Acabamos de darle el alta a 4 hemerotequistas para que realicen un trabajo de digitalización y se pueda modernizar aún más el contenido del sitio. Son profesionales muy idóneos, con amplios conocimientos”, contó.
Pese a la justificación, desde el interior de la Biblioteca advirtieron que muchas veces las salas tienen que cerrar sus puertas por no contar con personal disponible par acompañar al lector.

Una biblioteca más viva que nunca
La Biblioteca Pública General San Martín tiene una amplia oferta literaria que va desde clásicos a libros contemporáneos. Para José de San Martín era fundamental que la comunidad tuviera acceso a la literatura porque la lectura mejora la calidad de vida y fortalece intelectualmente a las personas.
“Las bibliotecas nacen como un lugar para que todos pudieran acceder a la lectura: el texto para estudiar de los niños y adolescentes, era lo importante; luego se pasó a la etapa de las fotocopias, que se convirtió en un arma perjudicial para el libro como objeto; finalmente llegan las computadoras a las bibliotecas y así se acomoda la colección a la demanda”, expresó Sama.
La San Martín está actualizada, en materia de literatura, ya que todos los años durante la Feria del Libro que se celebra en Buenos Aires, personal de Mendoza viaja para comprar material y reforzar la entidad. Además, hay donaciones de diferentes fundaciones y algo que no es menor es que los escritores locales, cada vez que lanzan un libro, realizan una donación de dos o tres ejemplares a la biblioteca.
“Hoy tenemos libros para todas las edades e intereses. El área más consultada es la hemeroteca mayor y menor, donde se encuentran los diarios más antiguos. Los mismos están siendo digitalizados para que el acceso sea mayor”, reportó el funcionario.

El robo del siglo, impune
A 19 años del robo de 136 joyas bibliográficas de la biblioteca San Martín, el hecho continúa impune. El hecho fue considerado por destacados historiadores como “el robo” del siglo porque el valor de estos libros es incalculable.
La sustracción se efectuó sin forzar cerradura alguna y de una manera muy fácil, ya que el edificio no tenía vigilancia ni sereno, algo que en la actualidad se ha reforzado con cámaras y dispositivos de seguridad especiales.
En ese entonces, los ladrones, solo tuvieron que manipular tres llaves de paleta para abrir tres puertas, hasta quedar, por fin, de cara al enorme tesoro de libros antiguos.
Entre los libros que se llevaron en ese entonces había muchos del propio General San Martín y decenas de volúmenes editados en el siglo XVI, XVII y XVIII.
“Hoy no accede todo el mundo a esa sala especial. No todo el personal tiene la llave de ingreso y la solicitud para ingresar al sector requiere de un permiso de admisión especial que incluye una serie de documentación de la persona y siempre se ingresa con alguien que forma parte de la custodia de las joyas bibliográficas”, contó el funcionario.

