Un reciente brote de Escherichia Coli (E.Coli) en Estados Unidos, vinculado a una cadena de McDonald’s, dejó una serie de intoxicaciones entre clientes y una crisis en la empresa multinacional. Si bien las autoridades de Mendoza descartaron un riesgo similar en la provincia, encendieron las alarmas sobre otro peligro que acecha a los consumidores: la proliferación de negocios gastronómicos informales en las redes sociales.
Viandas caseras, comidas elaboradas, alimentos para vegetarianos o celíacos, entre muchas opciones más, se pueden ver en las redes. Sin embargo, detrás de estas propuestas que facilitan la vida diaria de muchos, se esconde un riesgo poco conocido: la falta de control sanitario.
Según el bromatólogo Daniel Rabino, director del Departamento de Alimentos de Mendoza, más allá de la alerta que despertó el caso de McDonald’s en Estados Unidos, “la proliferación de estos espacios de comidas caseras en Mendoza es un tema a tener en cuenta y nadie le brinda la atención que merece”.
Alimentos que son un riesgo latente y difícil de controlar
La intoxicación de 49 personas que comieron una determinada hamburguesa de las variedades que ofrece McDonald’s hizo que la mirada se posara sobre los controles que se ejercen en este tipo de alimentos.
La situación no pasó desapercibida, sobre todo, porque una persona contaminada murió.
Ante esto, los especialistas locales advirtieron que “McDonald´s es una de las cadenas de comida rápida en las que se ejerce mayor tipo de controles”, aunque no se descarta la posibilidad de que alguno de los alimentos posea un tipo de contaminación, pero debido a factores ajenos a la empresa.

En esa línea, la preocupación de los profesionales locales tiene que ver con esos sitios de comidas que están ocultos detrás de una red social o un número de whatsapp y nadie controla.
“La habilitación en primera instancia de todos los comercios gastronómicos los otorga el municipio, sin embargo, a este tipo de lugares son difícil de acceder y lamentablemente la gente los consulta por dos motivos, por falta de tiempo para cocinar y por los costos”, explicó Rabino.
Ante esto, el profesional indicó que es muy necesario que el consumidor “asuma el rol de inspector”. Al menos que conozca a dónde compra sus alimentos, la manera en que se elaboran, a fin de evitar un riesgo mayor.
“Si la gente no controla lo que come pueden haber complicaciones, incluso, puede terminar un niño internado en el Notti con serios daños. Entonces, lo mejor siempre es la toma de conciencia y la prevención”, enfatizó Rabino.



Comidas, controles y clientes
Un claro ejemplo de este panorama es el caso de Erica, una joven celíaca, que tentada por comer algo rico pidió comida en un sitio promocionado en Instagram y terminó con una fuerte intoxicación.
“Nunca imaginé que me pudiera pasar, La necesidad de comer algo rico y no salir de casa me llevó a comprar en ese lugar que no conocía, aunque me lo habían recomendado y fue la primera y única vez que pedí por redes”, expresó.
Por otro lado, Rosa, una ama de casa que enviudó hace dos años, explicó que compra viandas para una semana para evitar cocinar.
“Me cuesta más barato que encender la cocina y, por el momento, no he tenido ningún tipo de inconveniente”, dijo.
En ambos casos, la recomendación de terceros hizo que accedieran al servicio. Un riesgo grave que no todos consideran a la hora de alimentarse.
Qué tener en cuenta frente a una intoxicación
Las personas que por alguna razón terminan infectadas con E. coli pueden presentar síntomas como:
- Calambres estomacales intensos.
- Diarrea.
- Fiebre.
- Vómitos
Los síntomas de la infección suelen comenzar tres o cuatro días después de ingerir la bacteria.
Aunque la mayoría de las personas se recupera sin tratamiento en una semana, otras pueden desarrollar problemas renales graves y requerir hospitalización.

Cualquier persona que se intoxique después de comer cualquier alimento en mal estado debe buscar atención médica inmediata.
