El Gobierno provincial adherirá a la Ley Antitabaco nacional sancionada el miércoles en el Congreso de la Nación. Por su parte, la Legislatura provincial emitió un proyecto del diputado radical Daniel Vilches para ratificar la voluntad de que Mendoza quede bajo la normativa nacional, pese a tener una ley provincial antitabaco. En términos generales, la ley nacional es mucho más agresiva que las sancionadas en las provincias, incluida Mendoza.
Esto es porque, entre otras cosas, comprende puntos que no se tenían en cuenta y que ahora deberán ser cumplidos y exigidos por ley. Entre ellas, la prohibición absoluta de fumar en espacios cerrados de trabajo y en cualquier espacio cerrado destinado al acceso público. De esta manera, queda terminantemente prohibido encender cigarrillos en boliches y casinos, cuestión que la ley provincial no advertía. Además, se incluyen en la prohibición neuropsiquiátricos y penitenciarías.
La cuestión de los casinos es por demás sensible porque, tanto las salas privadas como las del Estado, siempre se han mostrado en contra de prohibir el cigarrillo. Esta situación ha llevado a los empleados sobre todo del Casino de Mendoza –estatal– a protestar en varias oportunidades aduciendo daños en su salud por tener que estar compartiendo el espacio con jugadores fumadores.
CONVENCIDO. El encargado de confirmar la adhesión fue el ministro de Salud, Juan Carlos Behler, quien explicó: “Vamos a discutirlo con la Legislatura, pero la ley (nacional) es muy interesante por lo que, seguramente vamos a adherir pese a que tenemos una normativa provincial. Me parece una norma muy amplia, y bueno lo que se propone”. Para el radicalismo, la adhesión de Mendoza “es fundamental”. Esto es porque la ley nacional incluye ítems que la local ni siquiera reconoce.
Además, Vilches explicó: “Es una ley más dura con la problemática”. “Un punto trascendental es la veda estricta a publicitar cigarrillos. Ninguna marca podrá auspiciar o patrocinar actividades o eventos públicos a través de cualquier medio de difusión”, agregó el legislador. Lo cierto es que tampoco se podrán vender, exhibir, distribuir y promover productos elaborados con tabaco, en escuelas públicas o privadas, hospitales, oficinas y edificios públicos, medios de transporte, museos, clubes y salas de espectáculos como cines, teatros, y estadios.
Entre las medidas restrictivas, los negocios no podrán vender cigarrillos en forma individual ni a menores de edad. Con este punto, el control será exhaustivo e incluso se establecerán infracciones equivalentes en pesos al valor de entre 250 a un millón de paquetes de 20 cigarrillos de los de mayor precio. La publicidad, como se dijo, será uno de los puntos más fuertes a contrarrestar en cuanto a la difusión de los cigarrillos, tanto el país como en la provincia.
La ley, por ejemplo, estipula eliminar la frase “El fumar es perjudicial para la salud”, que será sustituida por eslóganes más directos como: “El cigarrillo te corta las piernas” o “El fumar te hace impotente sexual”, entre otras. A esto se le sumará la presencia de etiquetas con imágenes contundentes de lo que produce el fumar. Esta situación ya se da en países vecinos como Uruguay o Chile, donde las fotografías elegidas son realmente impactantes. “Otro de los ítems fuertes de la norma es la prohibición de la denominación “light” o “suave” en los paquetes de tabaco, ya que los consumos de nicotina son siempre los mismos”, enfatizó Vilches.
EL LEGAJO. La Organización Mundial de la Salud (OMS) afirma que el tabaquismo es la principal causa de muerte evitable en los países en desarrollo. La Argentina posee una de las tasas de tabaquismo más alta de América latina. El consumo de tabaco en la población de entre 18 y 24 años es de 37,3 por ciento, y los jóvenes son la franja de mayor prevalencia de América latina. La población de más de 65 años, en tanto, es la de menor consumo.
A raíz de esta situación han sido muchos los avances y retrocesos que se han dado en los últimos años. Es tan así, que en 1993 el ex ministro de Salud, Aldo Neri, impulsaba la Ley Antitabaco y lograba ser sancionada en el Congreso nacional. Sin embargo, el entonces presidente Carlos Menem la vetó porque adujo que ponía en riesgo la economía regional tabacalera. En el 2003, la Argentina suscribió el Convenio Marco para el Control del Tabaco (CMCT) –que fue aprobado por la Asamblea de la Organización Mundial de la Salud (OMS) ese mismo año–.
Desde entonces, la Capital Federal y las provincias de Buenos Aires, Entre Ríos, Santa Fe, Tucumán, Córdoba, San Juan, Neuquén y Mendoza comenzaron a trabajar en sus propias normativas. Nuestra provincia consiguió sancionarla en el 2007, pero sin la magnitud y la rigidez que propone la flamante Ley Antitabaco nacional. Ahora, tanto el Ejecutivo como la Legislatura impulsarán la adhesión inmediata a la norma federal. “Es bueno que haya coincidencia en el oficialismo como en la oposición, porque esto hará que se agilicen los trámites para que la ley entre en vigencia lo antes posible”, evaluó el diputado Vilches.
