La fiscal federal Alejandra Mangano solicitó que se archive la denuncia por el viaje de la esposa de Manuel Adorni en el avión presidencial, que había quedado bajo la órbita del juez Daniel Rafecas. El dictamen considera que no existió delito ni perjuicio para el Estado, apoyándose en una serie de informes oficiales y documentación administrativa.

Uno de los ejes centrales del dictamen presentado por la fiscal federal Alejandra Mángano, es que Bettina Angeletti, esposa de Manuel Adorni, no integró formalmente la comitiva oficial, sino que viajó en carácter de invitada del Poder Ejecutivo, lo que —según la fiscalía— no requiere un acto administrativo específico.

Además, se dejó constancia de que su presencia no implicó erogaciones para el Estado, ya que no se registraron gastos adicionales vinculados a su traslado, alojamiento o manutención.

Otro punto clave es el uso del avión presidencial. La fiscalía remarcó que el vuelo se realizó en el marco de una misión oficial debidamente autorizada y que la aeronave contaba con lugares disponibles en todos los tramos. Según el escrito, “el cotejo entre el número de integrantes de la comitiva oficial y la capacidad del avión Boeing 757-200 (39 plazas), permite verificar que la decisión de Presidencia de la Nación de cursar una invitación a Bettina Julieta Angeletti para viajar en el avión oficial constituye un uso razonable de la discrecionalidad de las decisiones presidenciales y carece de entidad para configurar algunos de los delitos denunciados”.

En esa línea, el dictamen sostiene que la invitación a la esposa del funcionario se encuadra dentro de la discrecionalidad del Poder Ejecutivo y no altera el carácter institucional del viaje. “No se advierte una desviación del destino de la aeronave ni un uso con fines privados”, concluye el análisis, descartando así la hipótesis de malversación.

Finalmente, la investigación también analizó los gastos del viaje: “no implicó ninguna erogación presupuestaria particular o extraordinaria, menos aun cuando existían más de 10 plazas disponibles para cada uno de los tramos aéreos realizados entre el 6 y el 11 de marzo”.

Según los registros oficiales, no se pagaron viáticos, los consumos con tarjeta corporativa se limitaron al alojamiento del funcionario y no hubo costos adicionales atribuibles a Angeletti. Incluso su pasaje de regreso no fue abonado con fondos públicos.