El Congreso debate una propuesta de ley para incluir sellos en forma de octágonos negros al frente de los envases de alimentos, con el fin de que adviertan a los potenciales consumidores sobre el contenido de altos niveles de azúcar, sodio y/o grasas. Se llama “Promoción de la Alimentación Saludable” y está basado en el sistema de perfil de nutrientes de la Organización Panamericana de la Salud.
La directora de Prevención y Promoción de la Salud de Mendoza, la licenciada en nutrición Yanina Mazzaresi, fue enfática en su apoyo pero asegura que se trata de solo un pequeño aporte flotando en un mar de otras múltiples medias que deberían ponerse en práctica.
“Todas estas leyes, si quedan solo en eso y si no se trabaja en un proceso de implementación y regulación, quedan en la teoría. El desafío es trabajar para que esta ley pueda lograr cambios en las condiciones de vida“, opinó.
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“El etiquetado de alimentos es una de las tantas otras cosas que hay que hacer, pero no podemos tener la fantasía simplista de que porque tenemos etiquetado en los alimentos se va a acabar la obesidad. ¿Es muy importante? Sí, porque induce a un consumidor consciente e informado. Ayuda a establecer políticas de publicidad, patrocinio y entornos protegidos como el escolar, que tiene que cambiar y ser más saludable”, sentenció la funcionaria.
Desde hace años el etiquetado frontal de alimentos, que apunta a volverle más simple la lectura de la letra chica a los consumidores, existe en otros cuatro países de la región con leyes similares: Chile, Perú, México y Uruguay ¿Qué resultados han logrado?

“Los países vecinos disminuyeron notablemente el consumo de bebidas azucaradas. Pero no solo las gaseosas, los jugos también. Porque generalmente los ofrecen con fotos de huertas sanas y el contenido no tiene nada sano”, contó Mazzaresi.
El proyecto de Ley sobre Etiquetado Frontal de Alimentos tiene media sanción del Senado y ya recibió dictamen en un plenario de comisiones de la Cámara de Diputados. Propone la colocación de una serie de sellos frontales (octógonos negros y letras blancas) en los envases de alimentos con altos contenidos de sodio, azúcares, grasas saturadas, grasas totales y calorías con el objetivo de prevenir “la malnutrición en la población”.
La obesidad en los niños
La obesidad es el caldo de cultivo para un montón de otras enfermedades prevalentes. Es la enfermedad madre. Entonces resulta vital combatir contra ella. Pero el etiquetado frontal de alimentos es solo una pequeña batalla en medio de una guerra.
“Es un gran paso, pero para que sea efectivo tiene que acompañarse con campañas de educación nutricional en las escuelas y los medios de comunicación deben fomentar también la alimentación sana. Que exista publicidad de alimentos naturales como las frutas y verduras que al no tener una marca, un envoltorio, pasan inadvertidos en la televisión y todos los medios”, opinó la licenciada en nutrición Luisina Capone.
La psicopedagoga Silvana Muñoz comparte una opinión favorable sobre el etiquetado frontal de alimentos y destacó la importancia de que los productos poco saludables salgan del radio de adquisición de meriendas escolares. “Está muy aceptado en la sociedad que el niño debe comer rico pero nos olvidamos de qué nutrientes deben incorporar para una buena nutrición. Es fundamental que los alimentos sean sanos para el desarrollo cognitivo del niño”, explicó.

“Los índices de obesidad se ven cada vez más en las escuelas. Los niños que presentan sobrepeso tienen un indicador negativo muy importante en su desempeño cognitivo y en los vínculos con los pares, padeciendo muchas veces acoso o discriminación”, agregó .
En su rol profesional, Muñoz advirtió que “hay diversos estudios en todo el mundo que demuestran que el soprepeso tiene una incidencia directa en el aprendizaje de los niños. Al haber un desorden hormonal, y funciones biológicas desequilibradas, repercuten de manera negativa en el funciones cognitivas que se necesitan para aprender como la memoria y la atención”.
“Sería un gran paso de conciencia alimenticia que los productos etiquetados frontalmente con señales de alertas de alto contendido de azúcares, grasas o sodio, no lleguen a los kioscos de escuelas y periféricos. Que no estén tan a la mano de los más pequeños. Si esto se puede implementar sería un paso hacia adelante en muchos aspectos”, sentenció Muñoz.
Desenmascarar alimentos engañosos, su principal función
Que las personas puedan erradicar esa falsa percepción de que están comiendo algo saludable, porque así se publicita, pero no tienen nada que ver con eso lo que realmente se está consumiendo, es la base en la que se sostiene la ley de etiquetado fontal de alimentos.
Ayudará a que se le den las condiciones para que a las personas les sea más fácil alimentarse mejor: “Hemos vivido en un mundo obesogénico que parece que por todos lados te está llevando a ese destino de ser obeso”, aseguró Mazzaresi.
“Es una muy buena herramienta para concientizar al consumidor sobre la composición del producto que va a incorporar. Hay muchas personas interesadas en mantener una alimentación sana, y hoy en día desconocen que ciertos panes, galletas, hamburguesas que se venden en todos lados y los promocionan como saludables, no lo son” advirtió Cappone.
Mostrar la verdadera cara nutricional de los alimentos también implica que no puedan ser promocionados como sanos, o por personajes ligados a un estilo de vida asociado a buenos hábitos como el caso de los deportistas.
“También es valioso que se regule la publicidad, ya que los alimentos que presenten sellos, no se los puede promocionar como saludable, que no vayan destinados a niños ni se los asocie con figuras deportivas. Las etiquetas y publicidades hoy en día son muy confusos”, remarcó Capone.
De todas maneras, el etiquetado forntal de alimentos no garantiza que el consumidor elija finalmente descartar la compra de productos poco sanos. Si bien la gente estará más informada a la hora de comprar, la etiqueta negra de advertencia no garantiza que la decisión final sea saludable.
