El mal desempeño de los demócratas y el remezón que provocó el triunfo de la gente de izquierda anotada en el Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT) fueron parte de las noticias del domingo electoral. Sin embargo, algo está pasando en Mendoza. Hay cambios en la gran ciudad.
Los demócratas tuvieron un mal desempeño como hace años no se veía y se alejan cada vez más. La izquierda, en tanto, logra captar el interés de parte del electorado y da la sorpresa con un 14 por ciento de los votos que permite la entrada a la Legislatura de cuatro de sus dirigentes y el vuelo directo de Del Caño al Congreso nacional.
Al margen del festejo de los radicales de Julio Cobos y del análisis que deberá hacer el oficialismo, cabe preguntarse qué pasará con el PD y qué futuro pueden tener Del Caño y su gente.
Para el historiador y profesor Adolfo Cueto, los demócratas “tienen los días contados si no producen un cambio trascendente”. Dijo que “se nota un agotamiento de ese partido porque no genera nuevos líderes, necesariamente debe realizar cambios y no los ha hecho. Siguen viviendo de la imagen de Francisco Gabrielli. El Partido Demócrata se agotó”.
Carlos Marchevsky, licenciado en Trabajo Social, analista y especialista en Psicología, tuvo una apreciación semejante. “El Partido Demócrata tiende a desaparecer. El mundo se globalizó y el Partido Demócrata se quedó en la provincia. Para aquellos que los conocen, los demócratas nunca supieron pedir perdón después de su apoyo a la dictadura, nunca hicieron autocrítica. Las alianzas que hicieron fueron siempre un oportunismo absurdo”, señaló.
“Las nuevas generaciones, y me refiero a las que nacieron del 83 en adelante, no les ven sentido a los partidos locales, desde esa mirada global que tienen. Pasa esto también con partidos provinciales como en San Juan y Córdoba”, agregó Marchevsky.
Por su parte, el especialista en encuestas y medición de opiniones, Enrique Bollati, fue tajante cuando se refirió al futuro de los demócratas: “El voto es muy coyuntural. El resultado del domingo no significa que el partido esté muerto. Pueden volver pero van a tener que moverse. No fueron atrayentes en esta circunstancia”.
La sorpresa
En tanto, todos valoran el triunfo del FIT. Marchevsky dice: “Es sorprendentemente magnífico, es la izquierda trotskista la que llega, que no es cualquiera. La gente que lo votó no tiene ni idea de lo que es el trotskismo o el comunismo. Lo confunden con un socialismo rosado”.
El trabajador social subraya: “Lo que ocurre es que es la primera vez que no son los mismos dirigentes de siempre. Es un joven nuevo que arrastra. Para la gente que dice que la democracia no sirve, este candidato le da la alternativa de cambiar”.
El profesor Cueto recordó que “desde los años 30 que la izquierda en Mendoza no hacía una elección tan fantástica”.
Sobre el triunfo del FIT interpreta que “es porque canaliza el descontento de sectores como los docentes y la juventud. En este caso, porque no encuentran en los partidos tradicionales respuestas a sus requerimientos”.
“La izquierda argentina plantea, en general, cambios importantes que no son radicales. Juega en el sistema y a la canalización. Argentina no vive un proceso que va hacia la izquierda pero sí se ve que toma las banderas del lencinismo, los radicales revolucionarios y de parte del Justicialismo. Y la juventud necesita que se levanten estas banderas” afirmó.
De todos modos, a propósito de las elecciones del domingo, rescató: “Del Caño manejó bien su discurso y siempre tuvo una actitud tranquila que de ninguna manera es la imagen de la izquierda de los años 70, desde la ideología. Y, para finalizar, yo me pregunto ¿es la misma izquierda de los años 70 en Argentina? y, en todo caso, ¿por qué canaliza todo esto?”
Bollati, en tanto, tiene una lectura distinta. “El voto a Del Caño no es un voto ideológico, es un voto bronca. Los que lo votaron no tienen idea de quién era Trotski. Están mandando un mensaje. Captó el voto de los que están hartos y no creen en el oficialismo ni en la oposición”, señaló.
“El rol que cumple ahora Del Caño le correspondía a Montbrun, pero se le escapó la oportunidad. Se distrajeron en cosas internas y perdieron”, acotó.
“Ahora, hay que ver cómo trabaja y cómo se mueve Del Caño y de eso dependerá su permanencia. Me imagino a la gente pidiéndole todos los meses el bono de legislador para ver si vive con el sueldo de un maestro. Ahora se viene el reclamo de la gente”, remató.
