El bolsillo de los mendocinos llega cada vez con menos margen al final del mes. El 65,4% de los hogares de la provincia no consigue estirar sus ingresos más allá del día 20, mientras que apenas el 8% asegura que logra llegar a fin de mes y, además, ahorrar.
El dato surge del último Monitor de Opinión Pública (MOP) de Zentrix Consultora y ofrece una fotografía de la situación económica de los hogares: los ingresos pierden capacidad para acompañar la evolución de los precios y, ante la falta de margen, una parte importante de las familias recurre al endeudamiento para sostener sus gastos.
La percepción sobre el poder adquisitivo es contundente. El 79,3% de los mendocinos considera que su salario no le está ganando a la inflación, frente a un 19,8% que entiende que sus ingresos sí logran superar la suba de precios.
La percepción negativa se profundiza entre los mayores de 60 años, donde alcanza al 88%. Entre los mendocinos de 18 a 39 años, en cambio, el porcentaje baja al 65,2%, aunque continúa siendo ampliamente mayoritario.
El ingreso se termina antes del mes
La pérdida de poder adquisitivo tiene un correlato directo en la capacidad de los hogares para afrontar sus gastos.
El 32,5% de los consultados asegura que llega justo hasta el día 20. Si a ese grupo se suman quienes directamente no consiguen alcanzar esa fecha, el resultado es que casi dos de cada tres mendocinos se quedan sin margen económico antes de atravesar las primeras tres semanas del mes.

La situación es todavía más marcada entre los jóvenes. El 72,2% de los mendocinos de entre 18 y 39 años no logra superar el día 20 con sus ingresos, el porcentaje más alto entre los grupos etarios analizados.
El dato muestra que la presión sobre los ingresos no se concentra únicamente en los adultos mayores. También alcanza con fuerza a quienes se encuentran en las primeras etapas de su trayectoria laboral.
Más deuda para sostener gastos cotidianos
La otra cara del deterioro de los ingresos aparece en el endeudamiento. El 62,2% de los mendocinos tomó deuda durante los últimos seis meses, aunque el comportamiento varía de acuerdo con la edad.
El mayor nivel se registra entre quienes tienen entre 40 y 59 años: el 72,3% recurrió a algún tipo de deuda. Es también en ese grupo donde aparece con mayor fuerza el uso del crédito para cubrir las necesidades habituales.

Entre todos los mendocinos que se endeudaron, el 44,3% destinó ese dinero a gastos básicos, como alimentos y salud.
La proporción llega al 51,6% entre los adultos de 40 a 59 años. En ese mismo grupo, además, se concentra el mayor nivel general de endeudamiento.
El crédito para la compra de bienes durables representa el 20% de los casos, mientras que un 18% tomó deuda a raíz de un imprevisto puntual.
Los números marcan así un cambio en el destino del endeudamiento: una porción significativa del crédito está siendo utilizada para cubrir gastos esenciales y completar ingresos que no alcanzan para sostener el presupuesto mensual.
La inflación que sienten los hogares
La distancia entre los ingresos y los precios también aparece en la percepción que tienen los mendocinos sobre las estadísticas oficiales.
El 59,2% considera que el índice de inflación del INDEC no refleja la suba de precios que experimenta en su vida cotidiana. La desconfianza alcanza su nivel más alto entre los adultos de 40 a 59 años, con el 71,5%.

Se trata justamente del segmento que presenta el mayor nivel de endeudamiento y una fuerte utilización del crédito para afrontar gastos básicos.
El resultado refleja una brecha entre el indicador general de inflación y la experiencia cotidiana de los hogares. Para una mayoría de los consultados, la evolución de los precios que enfrenta en sus gastos diarios no coincide con la que refleja el índice oficial.
Una economía familiar con menos margen
El relevamiento también muestra una diferencia entre la evaluación de la economía personal y la situación económica general.
El 40,6% de los mendocinos califica positivamente su situación económica personal, mientras que el 25,7% la considera negativa. Cuando la mirada se traslada a la economía nacional, el escenario cambia: el 44,3% tiene una percepción negativa frente al 37,3% que la evalúa positivamente.
Pero más allá de esas percepciones, los principales indicadores del relevamiento muestran una misma dirección: menos capacidad para sostener los gastos con los ingresos corrientes, mayor necesidad de recurrir al crédito y una parte importante de la deuda destinada directamente a cubrir necesidades básicas.
