El agua llegó a Lagunas del Rosario.

Con música de la lavallina Sandra Amaya, el doctor en Ciencias Biológicas e investigador del Conicet, Ever Tallei, compartió en las últimas horas un video de las Lagunas del Rosario como muchos mendocinos no las veían desde hace décadas: con agua en su lecho y niños bañándose en el humedal que forma parte de las ancestrales lagunas de Guanacache.

Según los pobladores de Lavalle, este fenómeno no se daba desde hace más de 20 años, y generó un alivio para las poco más de 40 familias que viven en el secano de Lagunas del Rosario y que mantienen las raíces de la comunidad huarpe. Pudieron refrescarse durante las jornadas de altas temperaturas y darle de beber a los chivos que crían.

El regreso del agua al desierto se dio por una interacción de factores. En primer término, en invierno se registraron mayores nevadas a causa del fenómeno de El Niño y, más tarde, este verano se exacerbaron las olas de calor provocando deshielos.

Con el ingreso de este afluente, el dique Potrerillos llegó a su máximo nivel y tuvieron que abrirse las compuertas del descargador de fondo (DDF), aumentando, como consecuencia, el caudal del río Mendoza.

La postal de la desertificación con algún que otro tronco de algarrobo viejo y tierra compactada mutó y como si se trata de un espejismo, reveló la imagen del pasado.

En las lagunas, se volvieron a mojar sus pies las mujeres adultas que recordaban cómo nadaron en el humedal y niños que por primera vez se sumergían. En tanto, otro grupo llenaba tachos para darle de beber a sus animales.

En Guanacache, los antiguos pobladores huarpes vivían del agua. Tenían canoas, similares a las del Titicaca, para pescar. Una de ellas, que surcaba por lo que hoy son dunas de arena, se puede ver en el museo Cornelio Moyano.

El biólogo del Conicet, Agustín Zarco, quien también formó parte de este viaje a Lagunas, indicó que en el lugar había mucha fauna asociada al agua, como lobitos de río y aguará guazú, que se fueron con la sequía.

“Tener otra vez el recurso hídrico es esperanza para la gente y para la fauna”, señaló.

Las Lagunas de Guanacache

Las Lagunas de Guanache, Desaguadero y Del Bebedero (Mendoza, San Juan, San Luis y APN) constituyen sistema de lagunas y bañados encadenados, alimentados por los Ríos Mendoza, San Juan y esporádicamente por los Desagües del Bermejo. Es un sistema exorreico que descarga por el Río Desaguadero.

El 14 de diciembre de 1999 fue designado el Sitio Ramsar Lagunas de Guanacache, incluyendo 580.000 ha. de las Mendoza y San Juan.

Un sitio Ramsar es un humedal designado como de importancia internacional bajo el Convenio de Ramsar.​

Lagunas del Rosario. Foto: El Sol (archivo)

La Convención sobre Humedales, conocida como la Convención de Ramsar, es un tratado ambiental intergubernamental establecido en 1971 por la UNESCO, que entró en vigor en 1975. Proporciona la base para la acción nacional y cooperación internacional con respecto a la conservación de humedales y el uso racional y sostenible de sus recursos.​

Las familias de Lagunas del Rosario que enfrentan el desierto

A unos 150 kilómetros de la Ciudad de Mendoza, 45 familias en Lagunas del Rosario resisten la falta de agua y mantienen las raíces de la comunidad huarpe en un pueblo de Lavalle casi olvidado por el tiempo. Luego de andar…

Este sistema alcanza una extensión de más de 1.000.000 de hectáreas, incluyendo diversos tipos de humedales y ambientes de secano.

Por su aporte hídrico se las divide en dos sectores. El primero por el área del río Mendoza y San Juan – Lagunas del Rosario sumando los humedales del N-O de Mendoza y Sur de San Juan, pertenecientes a la provincia del Monte.

El segundo, en tanto, está comprendido por el área Desaguadero – Salinas del Bebedero incluye a los humedales del norte y oeste de San Luis, este sector conformaría, dentro de la provincia puntana, un corredor biológico entre el Monte y el Chaco que a su vez se conecta con el gran corredor biológico que discurre a través de las provincias del oeste de Argentina.

Sin embargo, desde hace décadas, por el cambio climático, la sequía agravada y el crecimiento de los núcleos urbanos y productivos de Mendoza, desde hace 100 años, antes de la creación del dique Potrerillos, no se ha garantizado un caudal ecológico que llegue al lugar.