“¿Está chequeado?”
No es una frase más. Es, probablemente, la pregunta que más se repite en los grupos internos de WhatsApp del Diario El Sol.
Es el método. Es periodismo. Es responsabilidad.
En un contexto atravesado por las fake news, la desinformación permanente y la presión constante de las métricas y las redes sociales, el desafío es claro: no correr atrás de eso. Dar un salto de calidad. Es la exigencia. No siempre se logra, pero la idea es no claudicar y mantener la vara bien alta. Estar un paso adelante.
Primero, los datos. La receta contra los malos. Contra los que buscan deformar la realidad.
Antes de que una información sea noticia, se chequea. Se confirma. Se contrasta. Con fuentes. Con documentos.
La verdad no se negocia ni se discute. Se la contextualiza.
Después viene todo lo demás.
Las diferentes miradas. Las columnas. Las interpretaciones. Puntos de vista.
En estos 26 años, El Sol fue también una escuela de periodismo. Por esta redacción pasaron muchos de los mejores periodistas de Mendoza. La mayoría se formó acá. Y el resto sigue siendo parte de esta redacción.
Aprendiendo eso: a dudar, a preguntar y a chequear.
Muchos después eligieron otros caminos. Nuevos desafíos. Es lógico.
Y también es motivo de orgullo.
Porque, cuando los vemos crecer en otros lugares, sabemos que algo de ese recorrido empezó acá. Que hay una parte de esa formación que se construyó en esta redacción.
Otros ya no están. Pero siguen. En los nombres que vuelven en cada charla. En las anécdotas que se repiten.
Y hacia adelante, el desafío no cambia en lo esencial, aunque cambien las herramientas.
Además de pelear contra la desinformación, hay otra discusión que ya está sobre la mesa: la inteligencia artificial.
Con responsabilidad. Con criterio. Con límites claros. Como una herramienta para optimizar el trabajo. Para darle más elementos a nuestros lectores.
En El Sol no se la esquiva. Se la usa. No para reemplazar periodistas. Para potenciarlos. Para hacerlos mejores.
