El Ministerio de Salud de la Nación derogó este lunes la resolución 696/2020 que habilitaba durante la pandemia de coronavirus la prescripción de recetas médicas a través de mensajes de texto, WhatsApp o por mail para luego ser presentadas en las farmacias.

De esta manera recobra vigencia la receta en papel con firma holográfica del médico presentada de forma física. Además, en las farmacias continúan activas las recetas electrónicas o digitales para aquellos prestadores que disponen de estos sistemas, como por ejemplo el PAMI y algunas prepagas.

Voces a favor: la pandemia ya terminó

La normativa que se activó durante la pandemia de Coronavirus permitía a todos los pacientes solicitar recetas a los médicos por mensajes de WhatsApp o por correo electrónico para evitar recurrir a los centros de salud en momentos en los que el virus circulaba fuertemente.

Ante la disposición, Ana Houdek (Mat 5431), pediatra y miembro local de la Sociedad Argentina de Pediatría, expresó que “fue un método rápido y eficaz durante la pandemia, cuando la gente no se podía movilizar a las consultas, a los centros de salud u hospitales, pero tuvo sus contras porque la gente dejó de asistir a los controles médicos, directamente pedía una receta”.

“Si uno receta el medicamento y no revisa al paciente puede tener serios inconvenientes porque puedo estar ante un cuadro de bronquitis, neumonía y no saberlo si no controlo al menor como corresponde, por lo que el acto médico nunca se debe suspender”, agregó.

Otro de los inconvenientes que encontraron los médicos fue que los pacientes no respetan horarios, por lo que cada vez que requieren algún tipo de receta escriben al celular del profesional sin importar el día y la hora. 

“Al trastorno que implica trabajar las 24 horas del día se le suma que tampoco cobramos por esa consulta telefónica, por lo que fue un gran perjuicio para nosotros”, dijo Houdek. 

En paralelo, la especialista consignó que “para el caso de pacientes crónicos podría implementarse ese tipo de recetas durante dos o tres meses, pero después debería haber un control obligatorio”.

“La época de la pandemia ya pasó, particularmente creo que el acto médico es mucho mejor presencial y, en los casos en los que existan dificultades, como por ejemplo acceso a la medicina, podría utilizarse, pero en ciertas ocasiones”, explicó

“Se acostumbraron a que todo se manda por WhatsApp y no es así. Los pacientes merecen y tienen que ser revisados, es necesario un control”, aseguró otra profesional que trabaja con pequeños y coincidió con su colega que “con la implementación de esta medida lo que se logró fue que los pacientes no abonaran las consultas”.

Rodolfo Torres, titular de la Asociación de Clínicas y Sanatorios (Aclisa) no defirió de la postura de sus colegas y manifestó que “ese tipo de recetas que se realizaban a mano y luego se mandaban por mail o WhatsApp no tienen ningún tipo de trazabilidad, no hay manera de garantizar que el médico que prescribe en la receta sea realmente el que la escribió, la foto puede ser editada”.

El médico, además, expresó que “esta metodología se diferencia mucho de la receta electrónica, ya que esta última se genera mediante un sistema, tiene un seguimiento, una trazabilidad, en definitiva, tienen validez porque existe una ley que está vigente y que ampara su uso”.

Los farmacéuticos también se mostraron a favor de la disposición nacional y aseguraron: “Es un tema serio el hecho de que el médico te haga una receta. Es un documento. Desde el punto de vista profesional y personal me parece que está bien que ya no sea posible hacerlo a través de una foto o de cualquier medio digital. También entiendo que usado bien, es una herramienta que nos marca la modernidad y para un enfermo o su familiar hacerse de la receta vía digital es una gran comodidad”.

Voces en contra: retroceso en la medicina

Los que no están conformes con la nueva legislación son los propios pacientes que refirieron que la medida no es más que un retroceso en la medicina.

“No siempre uno dispone del tiempo para adecuarse a los horarios de los médicos y realmente perder un día de trabajo para retirar una receta en un consultorio es un poco engorroso”, dijo Sandra, una de las tantas pacientes consultadas.

Por su parte, Adriana, consignó que “si el sistema de Salud funcionara como corresponde, sin tener que hacer cola a las 5 para sacar un turno para un control, las cosas serían diferentes. Acá no está fallando el tema de la receta en papel, sino que el problema es mucho más de fondo”.

En tanto, el diputado radical y pediatra, Daniel Llaver, quien preside la Comisión de Salud Pública de la Cámara de Diputados de Mendoza, comentó: “No se entiende esta decisión del Ministerio de Salud de la Nación, creo que es un retroceso porque la tendencia va hacia la Telemedicina”.

El legislador, además, expresó que “este tipo de recetas implicó un avance y comodidad tanto para el médico como para el paciente, sobre todo, en el caso de hospitales públicos o centros de salud donde cuesta mucho acceder a un turno”. 

Un claro ejemplo son los pacientes que padecen patologías crónicas y que constantemente requieren de una receta para su medicación. “Son personas que cada 3 o 4 meses son evaluadas y los médicos que los atienden están conscientes de las enfermedades, por lo que no tiene sentido que asistan a consulta cada vez que requieren la medicación, es algo ilógico”, replicó.

Finalmente, Llaver consignó: “Es una determinación muy poco oportuna”.

Por su parte, la neumonóloga pediátrica, Florencia Elias (Mat. 10752), enfatizó: “Estas recetas facilitaron tanto al médico como el paciente poder continuar con los tratamientos en caso de enfermedades crónicas que requieran medicación por tiempo prolongado”.

“No estoy de acuerdo con lo publicado, ya que creará menor adherencia a los tratamientos, pérdida de tiempo para el paciente y, por ende, menor efectividad en los tratamientos”, cerró.