En la Iglesia católica apostólica romana, un dogma es “la adhesión irrevocable a verdades contenidas en la Revelación divina”. Visto desde esa perspectiva, el celibato u opción por la abstinencia sexual y la vida en pareja, no es un dogma de fe, sino una disciplina eclesial. Es decir que puede ser debatido con el fin de modificarlo, pues no resulta una verdad irrevocable, como lo son, por ejemplo, la virginidad de María, la madre de Dios, o la Eucaristía. Así lo explicó el sacerdote Vicente Reale, quien aseguró que la discusión sobre este polémico tema no está cerrada y que los obispos deberían reabrir el diálogo con el papa Benedicto XVI al respecto.

OPCIONAL U OBLIGATORIO. Para Reale, la Iglesia tiene que abrir el juego para poder discutir acerca de esta norma y no sólo salir a emitir su opinión cuando surge un tema polémico como el del presidente de Paraguay y ex obispo, Fernando Lugo. Para discutir acerca de esta problemática, es necesario hacer un poco de historia al respecto, tal y como lo manifestó el sacerdote. Lo cierto es que el celibato no es obligatorio en el catolicismo desde los primeros cristianos, sino desde el siglo XVII. Hasta ese momento era una opción de la religión, no una disciplina impuesta por las autoridades eclesiales.

    De hecho, según explicó Reale, San Pablo, quien es autor de diversas cartas incluidas en el Nuevo Testamento, en las que se basa la Iglesia para imponer tal disciplina a sus pastores, era casado. También lo era Andrés, otro de los discípulos de Cristo, e incluso los primeros obispos del cristianismo. La imposición de la norma de mantenerse castos y no casarse y tener hijos fue una decisión que los popes de la Iglesia tomaron por el comportamiento de los sacerdotes.

    Es que, según se explica en el portal www.iglesiaepiscopal.org.co, un sitio dedicado a temas eclesiales, entre los siglos X al XV el concubinato en el clero era generalizado. Fue entonces que, por influencia de los escolásticos de la Edad Media, se impuso el celibato como una ley de la Iglesia, con aportes de Santo Tomás de Aquino. Para Reale, “el matrimonio y el sacerdocio no son incompatibles”, y agregó que no es coherente que dentro de una misma religión existan dos formas de abordar el tema del celibato.

    Esto es porque, en el rito oriental de la Iglesia católica, el celibato es optativo y no obligatorio, y esto es lo que profesan los libaneses. En Mendoza, este rito se practica en la Iglesia de San Juan Marón, en Godoy Cruz. Por último, Reale explicó que San Pablo, en sus cartas a los Corintios, habla del celibato como un don, una gracia de Dios, pero en ningún momento lo promueve como una regla. Para el padre Reale, el tema de la sexualidad no está completamente definido dentro de la Iglesia. “Si Dios dijo que era buena la unión entre un hombre y una mujer, por qué los hombres de la Iglesia no piensan lo mismo?”, sentenció el sacerdote.