Conseguir un departamento para vivir en la Ciudad de Mendoza puede ser un verdadero dolor de cabeza. Por un lado, hay cada vez más propiedades destinadas al turismo. Por el otro, los precios están por las nubes y es cada vez más difícil hacerle frente a los aumentos anuales que marca la Ley de Alquileres, cuyo porcentaje se obtiene a través de un cálculo hecho entre el coeficiente de variación salarial y la inflación.
El presidente de la Cámara Inmobiliaria de Mendoza, Roberto Irrera, sostuvo a El Sol que esta situación generó una “tablero de ajedrez”, en donde se espera que alguien desocupe un lugar para que pueda habitarlo otro. Además, aseguró que la poca oferta tiene que ver con que “casi el 35%” de los dueños decidieron inclinarse por los alquileres temporales.
Por su parte, el diputado nacional de la Unión Cívica Radical, Julio Cobos, alertado por esta situación a nivel nacional, está trabajando para derogar una nueva Ley de Alquileres y volver al régimen anterior provisoriamente, ya que sostiene que seguir con el régimen actual afecta tanto a propietarios como a inquilinos.
Desde el oficialismo nacional, buscan “atacar” lo que llaman el “efecto Airbnb”. Para ello, irán por una nueva ley para controlar el avance de los alquileres temporarios a través de un registro nacional.
“La presente ley tiene por objeto la regulación del contrato de locación temporaria con fines turísticos en la República Argentina”, reza el artículo 1 del texto que presentó la senadora nacional y vicepresidenta de la comisión de turismo, Ana María Ianni.
La búsqueda infinita
La búsqueda desesperada por alquilar se puede observar en varias publicaciones que realizan los mendocinos en las redes sociales: “Busco alquiler, estoy desesperada, soy una persona sola con una mascota. Por favor”, expresa uno de los posteos.
Los mendocinos que buscan un lugar para vivir consideran que los precios que piden inmobiliarias o propietarios no se ajustan al sueldo que perciben ni a los inmuebles que se ofrecen: “Estoy buscando alquiler desde agosto del año pasado, pero los precios están fuera de mi realidad”, comentó Nadia, una de las tantas jóvenes mendocinas que bucea en un mar de escasas opciones inmobiliarias.

Una historia similar contó Federico, que alquila desde 2005 y cree que uno de los principales problemas es encontrar un garante.
Otra situación que deben afrontar los inquilinos es el aumento anual. Este mes, quienes alquilaron tuvieron un aumento cercano al 90%. “Generalmente, es el 50% del sueldo y en momentos el 65%”, opinaron.
Esto llevó a que muchos abandonaran el lugar donde vivían y buscaran otro más económico.

“Viví toda la vida en esa casa, pero la tengo que dejar porque no la puedo pagar”, comentó Pablo, que tuvo que apostar por una vivienda fuera del Gran Mendoza.
En esa misma línea, Federico comentó que si se trata de un alquiler con dueño directo, generalmente este decide el momento de aumentar, sin mediar con el inquilino, ya que, generalmente, el trato que mantienen es de palabra y no cumplen con lo acordado previamente.
Lo mismo opinó Agustín, quien hace un mes busca una vivienda y manifestó que “para vivir en un lugar decente, hay que trabajar en blanco y tener a alguien de confianza que esté en esa misma condición, además de cobrar una fortuna”.
Otra de las falencias que expresan a la hora de alquilar es que la búsqueda se dificulta si tienen hijos o mascotas. Además, los inquilinos aseguran que los propietarios realizan pedidos irrisorios como: dos depósitos (algunos en moneda extranjera), pagar señas para ver el lugar o incluso les han pedido firmar un contrato antes de alquilarlo.

La escasez de oferta hizo que en las inmobiliarias mendocinas no tengan qué ofrecer, ya que la mayoría de los propietarios decidieron inclinarse por los alquileres temporales. “Casi el 35% salió del mercado”, sostuvo Irrera.
En la otra vereda se ubican los arrendatarios que sostienen que alquilar en las inmobiliarias es imposible para aquellos que no cuentan con un bono de sueldo: “Y si lo tenés y contás con todas las garantías, hay que pagar casi 400 mil pesos para mudarse”, comentó Nadia.

El auge por los alquileres temporales
La búsqueda de rentabilidad hizo que un gran número de propietarios optaran por los alquileres temporarios que, en la mayoría de los casos, se ofrecen en dólares. Así lo indica el sitio de alquileres turísticos Airbnb, que muestra una amplia oferta de departamentos, casas y habitaciones.

Los valores van desde los 23 hasta los 40 dólares por noche para departamentos en Ciudad. En tanto que una casa en Las Compuertas ronda los 250 dólares.
“Por día le sacan 15 o 20 mil pesos si lo hacen de forma temporal. En cambio, si es permanente 60 mil pesos mensuales”, explicó Irrera.
La ley de alquileres
El diputado nacional Julio Cobos presentó un proyecto para derogar la actual ley de alquileres (sancionada en 2020) para volver provisoriamente al sistema anterior, hasta que se apruebe una nueva norma.
“Hay que usar tiempos cortos porque los índices inflacionarios suben y ni al propietario, ni al inquilino le conviene y en el Congreso -a pesar de existir dos dictámenes- no se logra un consenso. Derogarla debe ser prioritario“, sostuvo el ex gobernador a El Sol.
En ese sentido, el legislador explicó que la ley tiene una serie de complicaciones que impacta en el plazo mínimo de contratación y en la regulación del mecanismo de ajuste del precio.

“Estos dos elementos, sumados a la regulación del depósito, la garantía que debe aceptar el locador, más la obligación de declarar el contrato a la AFIP, tienen entidad para alterar la ecuación económica del contrato, y disminuyen los incentivos para contratar desde el lado de la oferta”, opinó Cobos.
Es por eso que para contrarrestar esa situación deben incrementar el precio del alquiler y esto repercute en los costos de entrada del inquilino.
En ese sentido, el diputado señaló que hay que derogar la Ley actual para tratarla correctamente y propone que se restablezca la regulación del Código Civil y Comercial de la Nación.
