Las demoras en el sector sanitario público y privado de Mendoza a la hora de otorgar un turno médico promedian los 15 días y 2 meses, respectivamente, y la situación que atraviesan los jubilados y pensionados afiliados a PAMI no dista de esa realidad.
La obra social cuenta con 245 mil beneficiarios mendocinos y según el titular de la provincia, Martín Sevilla, “en el último año la obra social logró revertir la mala imagen que tenía mediante la implementación de Libertad de elegir, un programa que permite que cada afiliado pueda elegir a sus especialistas”.
En contrapartida, varios beneficiarios de la obra social aseguran que la prestación sigue siendo deficitaria, incluso, las demoras para lograr un turno con cualquier profesional no bajan de los dos meses de espera.
Los turnos, en números
Los números aportados por PAMI muestran que durante la gestión 2019/2020 cuando funcionaba el sistema capitado (en el que la atención de los afiliados se limitaba a unas determinadas clínicas y/o especialistas) el promedio de turnos otorgados en prácticas ambulatorias para determinadas especialidades rondaba los 18.128 por mes, en tanto, desde marzo de 2022, cuando se puso en marcha Libertad de elegir, hasta diciembre de ese año el número creció a 33.873 consultas.

Los turnos otorgados para prácticas de imágenes (resonancia, radiografía, tomografía, entre otras) también aumentaron de un año a otro. En el 2020, durante el periodo capitado, el promedio mensual de turnos otorgados rondaba los 13.111; en el 2022 el número ascendió a 28.302.

Otro de los servicios que también creció y que es uno de los más utilizados por los afiliados tiene que ver con la atención en Oftalmología. En el periodo 2019/2020 se realizaron unas 11.534 prácticas ambulatorias mensuales, en el 2022 el número estuvo cerca de duplicarse, llegando a unos 20.628 turnos.

Respecto a la demora que PAMI tiene para otorgar turnos, Sevilla relató que es difícil de promediar, ya que si el paciente no consigue en una clínica rápidamente puede volcarse a otra institución.
Sin embargo, admitió que sí hay algunas especialidades que presentan algunas demoras como: genética médica, dermatología, gastroenterología, neurología y cirugías traumatológicas programadas (no de urgencia).
“Esta situación se da por la falta de profesionales en la provincia, una realidad que está sacudiendo al sistema sanitario, en general”, justificó.

Además, expresó que en la Fundación Escuela Medicina Nuclear ( FUESMEN), una de las instituciones más prestigiosas de la provincia, existe una sobredemanda, pero porque los afiliados la prefieren a la hora de hacerse atender.
“Tenemos 20 prestadores más que hacen estudios por imagen, pero la gente elige esperar un turno con ellos por lo que implica esa institución”, expresó Sevilla.
La voz de los afiliados
En contraposición con lo expresado por el titular de PAMI en Mendoza, varios afiliados consultados por este medio manifestaron malestar respecto al servicio que presta la obra social. La mayoría refirió demoras en los turnos y mucha burocracia para poder ser atendidos por un especialista.
Ante este panorama, los que están en condiciones económicas (muy pocos) o se encuentran en una situación de urgencia, optan por pagar una consulta particular.
Olga es una de las tantas jubiladas que cuenta con PAMI como obra social. La mujer tiene 74 años y hace dos meses espera por una resonancia magnética.
“Me cansé de llamar a la FUESMEN para que me puedan acelerar el turno y nada. Me dicen que no hay disponibilidad y que la única opción es esperar, mientras el dolor no cesa y tengo que estar en cama aguardando por mi atención”, explicó.

Rosa, otra beneficiaria, comentó que para ir a un traumatólogo tuvo que esperar unos 60 días y, lo más complicado es lograr un turno para un médico de cabecera.
“Si uno tiene una dolencia determinada y requiere atención es imposible ir a un especialista, ya que hay que esperar a que el médico asignado te vea y te dé una derivación. En mi caso el turno lo tengo para dentro de 3 meses”, amplió.
Frente a esta situación, criticada por la mayoría de los afiliados, Ana María comentó que “una de las cosas que realizan los médicos de cabecera, que están agotados por la sobredemanda, es generar las recetas sin ver a los pacientes, lo que implica un gran problema, ya que pasan años sin que nadie controle si la persona necesita o no tomar esa medicación”.
Finalmente, José manifestó que, por lo general, hay demoras a la hora de conseguir un turno, en la clínica que sea. “Nunca tienen en una fecha cercana, lo que se termina haciendo es pagar una consulta particular, siempre y cuando alcance la plata, sino, esperar uno o dos meses para poder ser atendido por un profesional”.
