Tras la salida de Luis Böhm, el próximo 2 de octubre el abogado Lautaro Cruciani (34) asumirá como secretario del Movimiento Evita de la provincia. Además de darle un “refresh” generacional al espacio, su llegada podría permitir construir un vínculo más “armonioso” con La Cámpora, espacio con el que a nivel nacional han tenido una rivalidad que viene de hace años, pero se intensificó recientemente.
En Mendoza afirman que la convivencia es más “tranquila” que en el resto del país, donde las agrupaciones mantienen fuertes diferencias. Sin embargo, en junio en Godoy Cruz se mostró lo contrario cuando el Movimiento Evita recibió con pegatinas al kirchnerista, Lucas Ilardo con afiches contra la vicepresidenta Cristina Kirchner.
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En este caso, el joven abogado viene tejiendo buenas relaciones con los camporistas y en reiteradas ocasiones ha respaldado a los dirigentes de ese espacio. De hecho, se espera que el Movimiento Evita acompañe este jueves a Ilardo y a la intendenta de Santa Rosa, Florencia Destéfanis, en la presentación que realizarán en el teatro Selectro.
La llegada de Cruciani a la conducción provincial de la agrupación no es casual, ya que desde hace siete años encabeza el Movimiento Evita en Guaymallén. En el espacio sostienen que “Lautaro tiene buena relación” con todos los actores del peronismo y dejaron en claro que su designación “no tiene nada que ver” con un acercamiento con La Cámpora.
El abogado es hermano de Itatí, militante que pertenece al Sindicato de Trabajadores Judiciales (SITRAJU), cuya secretaria es la diputada nacional camporista, Vanesa Siley. La joven también es cercana a la diputada nacional K, Marisa Uceda.
Para algunos, ese diálogo que Cruciani mantiene con todos los espacios, específicamente con la agrupación kirchnerista podría generar algún problema en las bases. “Todo está orientado a que Evita arregle con La Cámpora, el movimiento está herido con el ataque de Cristina Kirchner, un acuerdo en términos políticos no sería muy saludable”, señalan desde adentro del mismo movimiento.
Hay que recordar que la situación con la vicepresidenta se tensó cuando en junio pasado pidió en un plenario de la CTA que el Gobierno nacional haga que el Estado “recupere el control de las políticas sociales” al manifestar que “no pueden seguir tercerizadas”.
Para algunos movimientos esa fue una declaración de guerra, considerando que referentes de los movimientos sociales, como Emilio Pérsico, ocupan cargos clave en la asistencia que da el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación.

“La postura es clara: somos una fuerza social y política autónoma, tomamos decisiones y no dependemos de ningún partido o agrupación. Nuestra alianza principal y fundamental es con movimientos sociales. Con respecto a compañeros del peronismo, creemos en la unidad para vencer, tenemos buena relación con La Cámpora, como también con intendentes”, explicó Cruciani para despejar dudas.
Por otra parte, el abogado consideró que la “grieta” que hay en el peronismo “no ayuda a nadie”, por lo que trabajará para “que haya una unidad más amplia posible y un proyecto común” de cara al 2023. “Vamos a trabajar para meter dentro del frente político la mayor cantidad de espacios. Tengo buena relación con Anabel Fernández Sagasti, pero también con Emir Félix y con Matías Stevanato, por ejemplo”, deslizó.
Actualmente, el futuro conductor del Movimiento Evita tiene un lugar como coordinador en la Subsecretaría de Agricultura Familiar, Campesina e Indígena. En la elección pasada fue candidato a diputado por el Frente de Todos y anteriormente se postuló para ocupar una banca en el Concejo Deliberante de Guaymallén.
La salida de Böhm
“Dejo de ser secretario general y paso a cumplir funciones en la mesa nacional del Movimiento Evita. En parte es una decisión personal y también para oxigenar la fuerza en Mendoza. Los jóvenes vienen empujando fuerte”, explicó Böhm, que desde el 2012 estaba al frente de la conducción de la agrupación en la provincia.
A nivel nacional, el movimiento tiene la Secretaría de Formación Política y la de Pensamiento Popular. La idea es generar instancias de funcionamiento con una escuela de formación política, una escuela de formación de gobierno, y otra para producir propuestas para hacerlas llegar al espacio nacional. Lo que hará el dirigente en este caso es “encaminar” todas estas tareas.
No sólo es el único movimiento que se ha dado en el interior de este movimiento social. Recientemente, otro de sus referentes, Daniel Urquiza, fue designado titular de la filial local del Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social, otro nexo con las cooperativas encolumnadas con la economía popular.
