En el Servicio Meteorológico Nacional se activó una alerta y no es climática. Tiene que ver con las cesantías en la planta de personal a nivel nacional, que también impacta en Mendoza. Todo en el marco de la nueva administración del organismo, que implementa un reajuste presupuestario y promete una modernización.

Son 140 contratados que despidieron de un total de unas 900 personas que trabajan en el organismo, generando alarma por la prestación de los servicios esenciales que ofrece. Por ejemplo, desde el sindicato ATE convocaron a un paro para este viernes, que entre otras afectaciones puede impedir el normal funcionamiento de los vuelos, más allá de los pronósticos climáticos.

En Mendoza, el personal del Servicio Meteorológico está distribuido entre las estaciones meteorológicas y el observatorio ubicado en el Parque General San Martín.

Había 6 personas en ese edificio, otras 9 en el aeropuerto El Plumerillo, otras 5 en la estación meteorológica de San Martín, otras 2 en Uspallata y unas 5 en los aeropuertos de Malargüe y San Rafael. Unas 27 personas aproximadamente.

En total, confiaron a El Sol que son unas seis las personas desvinculadas. Dos en la estación de El Plumerillo (que tiene la particularidad de que ofrece personal a otras estaciones, por lo que el servicio generalmente funciona con 7 trabajadores), una del observatorio del parque, otra en Malargüe, otra en San Martín y una más en Uspallata.

El organismo depende del Ministerio de Defensa de la Nación y tiene personal tanto civil como de la Fuerza Aérea. Para el personal civil hay distintos modos de contratación. Los despidos son todos de personas contratadas y no de planta. Pero fuentes dentro del organismo indicaron que hay personas con más de 10 años de contrato despedidas, que se irán sin indemnización.

El servicio y cómo se resiente

El Servicio Meteorológico Nacional tuvo su origen en 1872 bajo la presidencia de Domingo Faustino Sarmiento, como la Oficina Meteorológica Argentina (OMA). Con el correr de los años fue dependiendo de distintos ministerios y actualmente lo administra la cartera conducida por Carlos Presti.

Desde febrero de este año, el organismo es dirigido nuevamente por Antonio José Mauad, un comodoro de la Fuerza Aérea Argentina, veterano de Malvinas y magíster en Administración Aeronáutica y Aeroportuaria. Había comandado al organismo entre diciembre de 2024 y agosto de 2025 y es el representante de Argentina ante la Organización Meteorológica Mundial.

A nivel nacional, está compuesto por 125 estaciones sinópticas de superficie y de observación en altitud, 14 Oficinas Meteorológicas de Aeródromo (OMA), 5 Oficinas de Vigilancia Meteorológica (OVM) y 1 Oficina de Información Meteorológica (OIM).

Entre sus servicios aporta mucho más que pronósticos climáticos. Recauda datos de las distintas estaciones para ofrecer estadísticas, promedios e informes. Útiles para el campo y la aviación.

Sin embargo, a raíz de estas desvinculaciones, hay temor de los trabajadores por la prestación de estos servicios, porque todo dato surge a partir de las estaciones (los que se usan para los pronósticos también) que trabajan las 24 horas del día. Los trabajadores valoran la “continuidad de los datos“, pero al resentir personal, se limita la cobertura de los turnos, impactando así en la “veracidad” de los datos.

Como ejemplo: el análisis de una tormenta que avanza desde Chile, por Punta de Vacas y en dirección al este. El horario estimado de llegada a la Ciudad depende de los datos anteriores. Si durante varias horas no hubo datos de esa tormenta, el grado de certeza disminuye.

Afectará al servicio de advertencias y avisos meteorológicos“, señalaron. Asimismo, destacaron la relevancia de la información climática en aeropuertos para resguardar la seguridad del tráfico aéreo.

Estas falencias, desde el Servicio Meteorológico, pretenden suplirlas con modernización. Pero los trabajadores afectados desconfían de este proceso. “La infraestructura demanda mucho dinero que no hay”, señalaron.

También hay preocupación por los desvinculados, teniendo en cuenta que el circuito de empleo específico del sector genera complicaciones para reinsertarse. Especialmente en el sector privado. Aseguran que otras alternativas son el Conicet, INTA o INTI, todos organismos donde también hubo recortes.